jueves, 22 de septiembre de 2011

Los mares se han convertido en los basureros del mundo

Muchos son los peligros que se ciernen sobre el Mar Mediterráneo. De todos los mares, este presenta las tasas más elevadas de hidrocarburos y contaminación del mundo, además del uso de técnicas de pesca destructivas, exceso de urbanismo en la franja litoral, y por supuesto, el calentamiento global.

Este mar, por ser semicerrado, es sensible a la contaminación que producen los vertidos no tratados procedentes de los ríos, que a su vez, reciben la carga proveniente del turismo de esas zonas, sin contar las obras hidráulicas que el desarrollo implica y que van erosionando sus costas. Todo genera gran daño a la riqueza ecológica destruyendo el hábitat de especies en peligro de extinción (como focas y tortugas).

El cambio climático afecta, aumentando la salinidad del mar. Los expertos recuerdan el alto calor específico de este mar, más la temperatura superficial a lo largo del litoral que aumenta mucho más en las profundidades. Desde mediados de los 90, se eleva el nivel del mar de entre 2,5 a 10 mm/año, causado no solo por la alta temperatura, sino también por el incremento del volumen de agua derivada del deshielo de casquetes polares, que inundará marismas e inutilizará la infraestructura turística.

Otras amenazas significativas son la desaparición de las praderas submarinas de Posidonia (pastos marinos) que fundamenta la diversidad biológica mediterránea y las plagas de medusas que destruyen el frágil ecosistema.

Organizaciones ecologistas informan que innumerables especies se encuentran en peligro debido a la basura acumulada en el fondo de mares y océanos. Datos recopilados aseguran que en la actualidad, la zona con mayor presencia de esos residuos es el Mediterráneo noroccidental (costas de España, Francia e Italia). Alrededor del 80 % de la basura se origina en tierra (envoltorios de comida y bebida, juguetes de playa, condones, jeringuillas, sedales, redes de pesca o bolsas de plástico).

Los impactos son diversos, y van desde el atasco de animales marinos como tortugas, cetáceos y focas, hasta la muerte como consecuencia de la ingestión de los plásticos que no se degradan.

Greenpeace asegura que 1 935 unidades por kilómetro cuadrado del Mediterráneo están sucias, y que en el fondo de los océanos del mundo hay unos 6,5 millones de toneladas de basura.

Un mar atípico

El Mar Muerto es realmente un lago entre Israel, Jordania y los territorios palestinos. De hecho, el lugar más bajo de la Tierra, ocupa la mayor profundidad de una depresión tectónica atravesada por el río Jordán y que incluye el lago de Tiberíades. Recibe también el nombre de lago Asfaltites, por los depósitos de asfalto que se encuentran en sus orillas, explotados desde la Edad Antigua.

La salinidad es de 350 a 370 gramos por litro, ¡10 veces más salado que el resto de los océanos! Eso explica porque ningún ser vivo lo habita, salvo algunos microbios. Tan elevada salinidad impide hundirse en sus aguas.

El Mar Negro es rico en potasa, bromuro, yeso, sal y otros productos químicos que se extraen, proceso que implica un descenso evidente para todos.

Ambos países -Israel y Jordania- utilizan las aguas del río Jordán para irrigar grandes extensiones de tierra cultivada, razón que propicia que de 1 025 kilómetros cuadrados en el año 1945, actualmente sobrepasan los 625, y según los expertos, en 100 años tendrá la mitad de esa cifra, incluso, ya se aleja tanto la costa que dificulta a los bañistas llegar a sus orillas.

Una curiosidad de este mar es que por su gran salinidad sus aguas son más pesadas que la del resto de los mares, por tanto… ¡no es posible hundirse! El escritor Mark Twain, escribió:

“No podíamos hundirnos. Sí tumbarse sobre la espalda, cruzar los brazos sobre el pecho y la mayor parte del cuerpo seguía sobre el agua. Si intentas nadar de espaldas no avanzas, pues las piernas no se hunden y solo los talones encuentran apoyo. Si nadas boca abajo no vas hacia adelante, sino hacia atrás. Observé que el caballo no puede nadar ni estar derecho, inmediatamente se tumba de costado”.

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