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miércoles, 11 de diciembre de 2019

El 70% de los incendios en la Amazonia brasileña se da en zonas de explotación ganadera de empresas cárnicas

Una investigación revela que los incendios de este verano en la Amazonia brasileña fueron tres veces más habituales en las zonas destinadas a la producción de carne. De las 554.000 alertas de incendio entre julio y septiembre, unas 376.000 (70%) sucedieron en las zonas explotadas por empresas cárnicas. "Una correlación teórica no implica causalidad y lleva a conclusiones erróneas", ha declarado un portavoz de JBS, el mayor productor mundial de carne.

Imagen de un incendio en la Amazonia. MAYKE TOSCANO/ SECOM-MT

Un nuevo estudio revela que este verano los incendios fueron tres veces más habituales en las zonas destinadas a la producción de carne que en el resto del Amazonas. Los hallazgos del estudio ponen una vez más el foco de la atención pública sobre la poderosa industria ganadera brasileña y su relación con la deforestación de la selva amazónica en paralelo a la celebración de la cumbre climática de Madrid, la COP25.
Hace dos años, la ONG brasileña Imazon recopiló datos que le permitieron calcular las zonas productoras y vendedoras de carne en el Amazonas. Identificaron 128 mataderos y lograron establecer las zonas de las que con mayor probabilidad esas instalaciones obtienen el ganado que posteriormente procesan.
Ganaderos en la Amazonía EFE / JOÉDSON ALVES
Gracias a entrevistas telefónicas con personal de los mataderos o calculando medias a partir del funcionamiento de otras instalaciones, los investigadores recopilaron información sobre las distancias máximas de las que los mataderos compran el ganado.
Los investigadores modelaron esos datos y los cruzaron con variables locales como carreteras, ríos navegables y pautas climáticas para calcular cuál sería el mayor radio de compra posible de cada matadero. Las zonas de compra de ganado cubren cientos de kilómetros y se solapan entre diferentes empresas. Al agregarlos, los datos ofrecen una imagen completa de las zonas del Amazonas destinadas a la cría de ganado para su conversión en carne.
Con una metodología diseñada por la organización sin ánimo de lucro centrada en la sostenibilidad Chain Reaction Research, The Guardian y el BIJ lograron mapear los datos de las alertas de incendio de la NASA en la zona definida por la ley como Amazonia y han descubierto que de las 554.000 alertas entre julio y septiembre, unas 376.000 – alrededor del 70% – sucedieron en las zonas de compra de empresas cárnicas. Y eso pese a que esa zona, en superficie, no llega a la mitad de lo legalmente denominado Amazonia.
Algunas de las empresas cárnicas más grandes del mundo trabajan en esa zona. Más de un cuarto de millón de alertas por incendio nacieron en el territorio controlado por JBS, el mayor productor mundial de carne. Sus fábricas exportan a la Unión Europea.
Hubo casi 80.000 alertas de incendio en las zonas que se cree utiliza Marfrig, la tercera exportadora brasileña de carne, para comprar sus reses. Y más de 66.000 alrededor de los mataderos de la empresa Minerva. Estos tres envasadores de carne dominan el Amazonas brasileño y son responsables de las casi la mitad de las reses sacrificadas en la región, según datos de Imazon.

"Una correlación teórica no implica causalidad"

En respuesta al trabajo publicado por The Guardian y el Bureau of Investigative Journalism (BIJ), varias eurodiputadas han pedido a la Unión Europea que bloquee el acceso de aquella carne que pudiera estar vinculada a la deforestación. La diputada finlandesa Heidi Hautala sostiene que "es absolutamente urgente que la Unión Europea adopte una obligación legal para las empresas europeas que garantice que su cadena logística esté libre de deforestación".
Las empresas JBS, Marfrig y Minerva han respondido que están comprometidas con el objetivo de lograr una cadena productiva de "deforestación cero" y que siguen a todos sus suministradores para asegurarse de que sucede.
Un portavoz de la empresa JBS declara que "una correlación teórica no implica causalidad y lleva a conclusiones erróneas". "JBS trabaja para articular que actores relevantes y empresas sumen sus fuerzas para proteger el Amazonas", añade.
"Si se considera que por cualquier razón alguna finca no cumple con nuestras políticas respecto a la sostenibilidad del producto, entre las que se incluye la deforestación, se bloquea en nuestra cadena de suministro… ni estamos implicados ni perdonamos la destrucción del Amazonas", insisten desde JBS. 
Marfrig también afirma que bloquea cualquier finca que descubre que está implicada en la deforestación y que ha comenzado a vigilar la erupción de incendios en Agosto de este año. "Cuando se identifica una superposición de zonas entre nuestras tierras y los lugares donde comienzan los incendios hay una alerta que evalúa las compras", indica.
Minerva, por su parte, sostiene que no hay pruebas de que haya comprado animales de ranchos donde se hayan registrado incendios y culpa al clima por la crisis de este año: "No hay ninguna conexión demostrable con las actividades de la industria ganadera".
En otra investigación se han descubierto incendios en al menos tres ranchos de los que se sabe que venden ganado directamente a mataderos de JBS. En un trabajo conjunto con Repórter Brasil, el BIJ descubrió que al menos una de esas instalaciones exporta carne y cuero a todo el mundo. 
Aunque JBS, Marfrig y Minerva dicen que el ganado que compran no procede de zonas deforestadas de manera ilegal, también aceptan que no pueden conocer el origen de la totalidad de sus insumos porque en muchas ocasiones el ganado se mueve entre miles de ranchos de alimento, cría y engorde.
Vacas pastando en el Amazonas IGUALDAD ANIMAL
Se cree que la industria cárnica es una de las causas principales de la deforestación en el gran Amazonas. Los rancheros y propietarios de ganado son responsables del 80% de la deforestación en cada uno de los países que comparten Amazonas, según un estudio de la Universidad de Yale.
JBS, Minerva y Marfrig admiten que no pueden vigilar todos los ranchos que se encuentran en su cadena de trazabilidad. "Hoy, ninguno de los actores de la industria es capaz de trazar a sus suministradores indirectos", explican desde Minerva. Marfrig sostiene por otro lado que más de la mitad del ganado que sacrifica proviene de esos suministradores indirectos.

Las tres empresas dijeron que trabajan junto al Gobierno de Brasil y organizaciones no gubernamentales para solucionar ese punto ciego en sus cadenas de suministro. JBS explica: "Hemos estado trabajando con las autoridades locales, los Gobiernos y el conjunto de la industria para conseguir acceso a los datos e instrumentos requeridos para solucionar este problema".

Marfrig agrega que pide información sobre la compra del ganado a sus suministradores y Minerva que se necesita más cumplimiento de la ley en todas las etapas del proceso.
Los incendios de este verano en el Amazonas han resonado en todo el mundo. No hay pruebas de que los incendios comenzaran en fincas que abastecen a JBS, Manfrig o Minerva, pero la existencia de ese parche de ranchos en la selva podría estar exacerbando las consecuencias de incendios que comienzan en otros lugares. Yavinder Malhi, profesor de Ciencia de los Ecosistemas en la Universidad de Oxford, contextualiza: "El clima es más seco porque los árboles capturan menos evaporación".
Los expertos dicen que el incremento de incendios ha estado causado directamente por un aumento de la deforestación: la quema intencional de árboles que habían sido talados meses antes y no incendios aleatorios. Malhi cree que "una vez que limpias el bosque para abrir espacio a una finca, hay mucho material muerto tirado por ahí y los finqueros esperan a la temporada seca para poder quemar todo eso".
La deforestación está siendo un tema central en las conversaciones sobre cambio climático que suceden en Madrid. Varias empresas importantes en el Reino Unido han escrito al Gobierno brasileño para pedir que emprenda acciones urgentes.
En respuesta a todo lo descubierto, las diputadas Manon Aubry y Heidi Hautala han pedido que se tomen medidas. "No puede ser responsabilidad del consumidor que lo que encuentra en las estanterías de los mercados europeos se produzca de manera sostenible", afirma Hautala. "El consumidor tiene que ser capaz de confiar en que sólo se vende en Europa lo producido con responsabilidad".
Aubry pide que se piense de nuevo sobre el Acuerdo Comercial entre la Unión Europea y el Mercosur que incrementaría la importación a Europa de productos brasileños y otros países sudamericanos. "La Unión Europea también tiene que cuestionar el impacto de los acuerdos de libre comercio que van en detrimento del planeta y sus habitantes. Un acuerdo con el Mercosur empeoraría la situación y aceleraría la deforestación en la Amazonia", afirma. 
"El resultado de la investigación muestra que los incendios y la deforestación continúan sucediendo en la cadena de suministro de JBS pese a las políticas y compromisos adoptados por la empresa. Es muy urgente que JBS tome medidas al respecto", señala Marco Tulio García, responsable de la investigación en Chain Reaction.
JBS ha borrado recientemente una página web en la que los consumidores podían buscar códigos de producto para localizar las coordenada de la última finca en la que estuvo el animal antes de ser sacrificado. Esa medida ha sido calificada por los medios especializados como una reducción en su transparencia. Ahora se redirige a los consumidores a otra página donde sólo se facilita el nombre y municipio de cada rancho.
La empresa indica que "debido a cuestiones legales sobre protección de datos en Brasil, la compañía ha limitado parte de la información de terceros que ofrece en su página web. JBS tiene una política de transparencia firme".
Traducido por Alberto Arce
Fuente The Guardian

viernes, 24 de noviembre de 2017

Empresas de EEUU y la UE hicieron negocios con una maderera implicada en una matanza en el Amazonas

Un estudio de Greenpeace demuestra que doce compañías europeas y estadounidenses comerciaron con Madeireira Cedro Arana después de que su fundador haya sido acusado de asesinato y tortura. Activistas indígenas pedirán ante la ONU una investigación eficaz del asesinato de Berta Cáceres

Al parecer, los asesinatos se ordenaron para poder tener paso a nuevos bosques EFE
Más de una docena de empresas estadounidenses y europeas han estado importando madera de una empresa maderera cuyo propietario está implicado en una de las matanzas más brutales del Amazonas en la historia reciente, según una investigación de Greenpeace.
Se sospecha que las compañías siguieron comerciando con Madeireira Cedro Arana después de que la policía acusase a su fundador, Valdelir Joao de Souza, de ordenar torturar y asesinar a nueve personas en Colniza, en el Estado de Mato Grosso, el 19 de abril, confirma el informe del equipo de investigación Unearthed de la ONG.
La Fiscalía alega que De Souza organizó los asesinatos para conseguir acceso a los bosques en los que vivían las víctimas, todos pequeños agricultores. Desde que se produjeron las acusaciones, el 15 de mayo, el sospechoso está desaparecido.
Durante este periodo, la empresa del fugitivo ha seguido vendiendo productos a firmas extranjeras. Los envíos han tenido como destino EEUU, Alemania, Francia, Bélgica, Dinamarca, Italia, Holanda, Canadá y Japón.
Greenpeace alega que estos envíos pueden violar la Ley Lacey de EEUU, la cual prohíbe el comercio con madera que viole cualquier legislación extranjera, y la regulación maderera de la UE, que obliga a las compañías a garantizar que "no exista más que un riesgo insignificante de que haya sido talada ilegalmente".
Estas son las 12 empresas señaladas: Pine Products, Lacey Wood Products, Mid-State Lumber Corp, South Florida Lumber, Wood Brokerage International, Vogel Import & Export Nv, Delfin Germani Gmbh, Tiger Deck Llc, Global Timber, Cibm Centre Import Bois, Derlage Junior Hout y Global Gold Forest Lda Industries.
Incluso antes de la masacre de este año, el informe asegura que estas firmas debían haber dudado a la hora de hacer negocios con Madeireira Cedro Arana porque había acumulado alrededor de 150.000 euros de multas federales no pagadas por almacenar y comerciar con madera ilegal. También parece haber pruebas de fraude generalizado y asesinatos a defensores de los bosques en estados del Amazonas como el de Mato Grosso.
Greenpeace ha pedido a las autoridades europeas y estadounidenses que tengan en cuenta que la madera brasileña tiene un alto riesgo de haber sido extraída de fuentes ilegales, y por lo tanto se debería obligar a las empresas a ir más allá del papeleo oficial, llevando a cabo auditorías independientes sobre el terreno.
Traducido por Cristina Armunia Berges
ETIQUETAS: The Guardian,AmazonasBrasilmadera,Greenpeace

jueves, 17 de noviembre de 2011

El río Amazonas: un futuro incierto

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El Amazonas es el río más caudaloso y largo del mundo, con más de 6.800 km. Su cuenca hidrográfica también es la mayor del planeta. Nace en las faldas del monte Nevado del Mismi, en Arequipa (Perú) a unos 5170 metros de altitud.
Recorre Perú, Colombia y Brasil. Sin embargo su cuenca abarca nueve países: Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Guyana, Guayana francesa y Surinam. Su cuenca de drenaje es de 7.050.000 km2, que supone casi el 40% de América del Sur.
El primer europeo, que navegó por el Amazonas, fue Américo Vespucio en el año 1499. Posteriormente Vicente Yánez Pinzón y Diego de Lope exploraron las islas que forman su gran estuario.
El primer descenso del Amazonas desde la cordillera de los Andes fue realizado por Francisco de Orellana en el año 1541. El primer ascenso fue en el año 1638 por parte del portugués Pedro Teixeira, quién siguió la ruta de Orellana y alcanzó Quito a través del río Napo.
Su volumen de agua dulce es enorme, teniendo un promedio anual de 230.000 m3/s, pero en épocas lluviosas alcanza hasta los 300.000 m3/s. El Amazonas vierte la quinta parte de toda el agua dulce de los ríos del planeta en el océano Atlántico. Es tal el caudal de agua que vierte en el océano que durante cientos de kilómetros mar adentro el agua sigue siendo dulce. La salinidad del océano Atlántico es notablemente inferior en un radio de varios miles de km alrededor de la desembocadura del Amazonas.
La pluviselva amazónica se caracteriza por sus casi constantes lluvias convectivas. El gran caudal de agua que el Sol evapora desde la superficie de la cuenca del Amazonas asciende a gran altitud, precisamente por las corrientes térmicas, hasta que, al llegar a zonas altas de la atmósfera, más frías, se condensa en gotas y éstas casi inmediatamente se transforman, sobre la misma cuenca, en copiosas lluvias, lo cual forma un ciclo natural de retroalimentación hídrica.
Las lluvias estacionales provocan grandes inundaciones a lo largo de su cauce y la de sus afluentes. La profundidad media en épocas lluviosas es de 40 metros y su anchura media es de 40 km. Está época de lluvias comienza en noviembre y llega hasta junio.
Algunos de sus afluentes se rigen por su propio sistema climático, así en el río Negro, su estación de lluvias no comienza hasta finales de febrero o inicios de marzo. En el río Madeira también su época de lluvias comienza dos meses más tarde que en el río Amazonas.

El sistema fluvial del Amazonas tiene más de mil afluentes importantes, veinticinco de los cuales superan los mil kilómetros de longitud. La red fluvial supone más de 100.000 km de ríos que conforman la cuenca amazónica de la que depende la existencia de la selva. El 50% de las precipitaciones en esta región se producen a causa de este sistema forestal.
La mayoría de los pobladores de la región amazónica se concentran en la riberas del Amazonas: Iquitos, Leticia, Manaus y Belem do Pará, que al mismo tiempo son puertos y tienen una gran actividad económica. La mayoría de sus pobladores son colonos y sus descendientes de origen blanco, mestizos e indígenas.
Las principales actividades económicas que se dan en la cuenca son; la exportación de caucho y madera en cantidades ingentes, que están provocando una gran deforestación y que si no se termina con ella, tendrá consecuencias medioambientales irreversibles en todo el planeta.
Se construyó la carretera transamazónica que discurre un poco al sur del río, casi de forma paralela. Tiene un recorrido de más de 5.000 km, y que ha provocado grandes destrozos.
La pesca también es una actividad muy importante. La agricultura exporta fundamentalmente la yuca, el plátano, el maíz y frutas típicas de la región.
El Amazonas tiene la mayor selva del mundo con un gran valor ecológico para todo el planeta, siendo definida como el pulmón de la tierra. Su biomasa es capaz de absorber inmensas cantidades de dióxido de carbono, esto es vital para el clima mundial. La conservación de la selva amazónica se ha convertido en un tema de extrema urgencia en todas las reuniones mundiales sobre la conservación de la Tierra.
Es extraordinaria la biodiversidad de la selva amazónica en cuanto a la fauna. Una quinta parte de las aves del mundo se encuentran en ella, existen más de dos millones de especies de insectos y unas dos mil especies de aves y mamíferos. Nos encontramos desde los insectos más pequeños hasta los grandes mamíferos como el jaguar, el puma… Hay así mismo todo tipo de reptiles, tortugas, caimanes… El mayor mamífero del río Amazonas es el manatí, con apariencia de hipopótamo flotante, que llega a pesar unos 500 kg. Destaca también el delfín rosado amazónico. Posee el mayor pez de agua dulce del mundo el pirarucú, que alcanza los cuatro metros de longitud y los 200 kg.
En la selva amazónica existen más de 4.000 especies de mariposas, más de 3.000 clases de peces de agua dulce. Bajo su gran frondosidad conviven diferentes hábitats y la mayor diversidad genérica del mundo animal. La riqueza biológica se explica porque durante millones de años el ecosistema amazónico ha permanecido inalterado.
La deforestación es uno de los grandes peligros que acecha al Amazonas. Está amenazado por actividades como la explotación maderera, la construcción de carreteras por la que se sacan todas sus riquezas, los incendios y por la roturación de la selva para la ganadería extensiva y la agricultura de tipo industrial, principalmente para el cultivo de la soja destinada para los biocombustibles.
 
Desde el año 1992, la selva amazónica ha perdido hasta el año 2004 más de 230.000 km2 por actividades humanas. La deforestación y los incendios en el Amazonas son las principales fuentes de emisiones de CO2 en Brasil.
El río Amazonas y todo su entorno juegan, un papel muy importante en nuestro sistema climático y en el ciclo del agua, ya que almacena grandes cantidades de carbono, así como una parte muy importante del agua dulce del mundo. De ahí que Estados Unidos intente continuamente su control, ante un futuro de escasez mundial de agua dulce.
El Amazonas es al mismo tiempo víctima y verdugo, pues contribuye al cambio climático por la deforestación y en consecuencia, sufre también su impacto. Si no se toman medidas YA, nos encontraremos que esta impresionante selva, se vaya convirtiendo en praderas y desiertos sino se toman medidas para detener la deforestación actual.
La tala de árboles tropicales es continua y su finalidad es la exportación (caoba, teca…). Así como otros árboles utilizados en la fabricación de muebles. Este hecho viene acompañada de otras industrias relativas al uso de la madera como materia prima, la industria papelera (aglomerado, cartonaje…), que precisa de una masiva cantidad de árboles para la elaboración de la pasta papelera y que provoca una gran contaminación atmosférica y un excesivo consumo de agua.
Los ganaderos exigen cada vez mayor cantidad de terrenos para apacentar su ganado. Las tierras para el pasto se degradan rápidamente dado el bajo nivel de gradientes que naturalmente posee el suelo amazónico y la sobreexplotación ganadera que se produce en ellos.
Se calcula que sólo el 10% del suelo amazónico es apto para la agricultura. Su bajo nivel de gradientes está en la causa de que la tierra se extinga después de tres o cuatro cosechas consecutivas, así como la carencia de prácticas de cultivo sostenible. El cultivo que se plantea es la producción industrial a gran escala de la soja que después se utiliza para la producción de los biocombustibles.
La zona del Amazonas vive una situación límite, debido a dos circunstancias, por un lado, la sequía que sufre la Amazonía que pone en riesgo la vida de la fauna y flora y de los doscientos mil habitantes que viven de sus recursos naturales. Por otro lado, la deforestación continuada a lo largo de los años. Sirva como ejemplo que en el año 2004 fueron quemadas unos 26.000 km2 de selva amazónica.
Como consecuencia de este proceso de deforestación se está provocando un cambio climático y hace que las lluvias sean cada vez más escasas, provocando largas sequías. En el año 2004, sólo llovió el 40% de la media anual. El descenso del caudal del Amazonas es una media de dos metros.
Muchos afluentes del Amazonas han descendido su caudal de forma alarmante, provocando la muerte de millones de peces, paisajes desérticos y pastos que se han empezado a pudrir, provocando la contaminación de las aguas.
EL AMAZONAS Y LAS PRESAS
Como era de esperar, un río como el Amazonas, debía abrir el apetito de las grandes constructoras y de las multinacionales de la energía eléctrica.
Dentro del Programa de Aceleración del Crecimiento propuesto por el gobierno de Lula Da Silva, ha previsto la construcción de una serie de enormes embalses, con lo que pretende estimular el crecimiento económico del país, mediante la construcción de carreteras y de presas en la Amazonía brasileña. Se prevé la construcción de 60 presas a lo largo de toda la cuenca del Amazonas.
El tamaño de estos embalses, amenaza con dañar y destruir amplias extensiones de la selva. Provocando un gran coste social a los pueblos indígenas.
Los proyectos hidroeléctricos son los responsables de inundar grandes extensiones de selva. La descomposición de la madera de la selva, hace aumentar los gases invernadero de la atmósfera. Esta inundación de las presas produce fuertes procesos de migración en el hombre y la fauna, provocando una gran deforestación.
Los peces que están adaptados a la zona deben ahora readaptarse a las nuevas condiciones acuáticas o perecer. Las presas interrumpen las migraciones de especies que se trasladan río arriba o abajo.
En el río Madeira, uno de los principales afluentes del Amazonas, se están construyendo dos grandes presas: Jirau y San Antonio. Estas están situadas en la región occidental del Amazonas y tiene un coste de 15.000 millones de dólares. Sus obras comenzaron en 2008 y se prevé que la presa de San Antonio comience a funcionar en 2011 y la de Jirau en 2012. Entre las multinacionales europeas que participan esta la francesa GDF Suez y el Banco de Santander,
Estos proyectos, tienen por finalidad represar los principales afluentes del Amazonas, para obtener un gran beneficio privado. Este hecho causa cambios dramáticos en la ecología de los ríos, afectando a miles de personas. Cada presa tiene una capacidad productiva de energía de 6.540 MW.
Un factor importante en el río Madeira, es que, lleva una carga extremadamente importante de sedimentos, transportando millones de toneladas de barro, cañas, arena que proviene de las laderas de los Andes. Los estudios confirman que la presa de Jirau se llenara de sedimentos y que provocará que se desborde hacia la selva boliviana. Al retener estos sedimentos, tras los muros de ambas presas, hará que el río Madeira corriente abajo carezca de los nutrientes que hoy fertilizan las tierras agrícolas que contribuyen a la gran biodiversidad de la zona. Al mismo tiempo, toda esta acumulación de ricos sedimentos, lo que provoca es la putrefacción de las aguas retenidas en la presa.

El gobierno brasileño está intentando construir la presa de Belo Monte, con una capacidad generadora de electricidad de 11.182 MW. Esta, sería la primera de una serie de presas diseñadas en el río Xingu.
También se prevé la construcción de la presa de Sao Luís, en el río Tapajo, con una capacidad de 9.000 MW. Al mismo tiempo, se está diseñando la utilización hidroeléctrica de los afluentes del Amazonas, Araguaia y Trombetas.
Otro factor que tiene un gran coste es la contaminación cada vez más importante que sufre el Amazonas. El envenenamiento por derrames, la contaminación debido a los procesos industriales mineros y de papeleras y las aguas residuales sin tratar, producen una gran contaminación que empieza a afectar a la biodiversidad y al ser humano.
En la década de 1980 se desató la fiebre por el oro en Brasil, con su descubrimiento en Sierra Pelada, que atrajeron a 250.000 mineros. Las prácticas de la industria minera requieren liberar toneladas de mercurio al medio ambiente, causando un daño irreparable a los ríos Amazonas y a su biodiversidad.
Como vemos, el Amazonas es imprescindible para la vida del ser humano en nuestro planeta y debemos luchar para que se acabe de una vez para siempre con la deforestación, las presas y las practicas mineras, volviendo a regenerar y dar esplendor a la cuenca amazónica para que vuelva a hacer la función esencial del mantenimiento del planeta.
PAREMOS EL DESASTRE DEL AMAZONAS.
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viernes, 4 de noviembre de 2011

Amazonas 2030: Indicadores para la crisis climática

Los datos oficiales relevantes sobre la Amazonia colombiana son tan deficientes que los investigadores de un nuevo índice de sostenibilidad regional indicaron que "fue difícil conseguir gran parte de la información"

03.11.2011 · IPS · Constanza Vieira · (Bogotá)
Puerto de la comunidad amazónica e indígena San Miguel,
sobre el río Paraná, en el departamento colombiano del
Vaupés (Foto: Maria Cristina Vargas/IPS)
En la Amazonia colombiana, los parques nacionales abarcan unos siete millones de hectáreas. El área considerada de seguridad nacional por el Ministerio de Defensa abarca 4,8 millones de hectáreas, pero podría ser redelimitada.“Es una gran noticia” que el gobierno de Colombia estudie anular títulos mineros que se hayan concedido en áreas protegidas y en zonas fronterizas declaradas de seguridad nacional, dijo a Tierramérica el antropólogo Martín von Hildebrand, director de la Fundación Gaia Amazonas.

En el total de la Amazonia hay actualmente 138.571 hectáreas con títulos mineros vigentes. Las solicitudes en trámite y aún vigentes abarcan 5,4 millones de hectáreas, según el Ministerio de Minas y Energía. “Desafortunadamente”, advirtió Von Hildebrand, “tenemos que pensar también que, en la medida en que se defienden ciertos territorios, como parques y áreas de seguridad nacional, la gente que está ahí buscando minerales se dispersa a las otras áreas donde no existe esta protección”.
Por eso, se necesitan políticas muy serias de seguimiento y control para las otras zonas de la selva, instó.
Setenta por ciento de la Amazonia colombiana es considerada área forestal con cierto grado de protección. El título minero se otorga, pero condicionado a una licencia ambiental.
El anuncio del Ministerio de Minas y Energía de que estudia anular concesiones mineras se efectuó el 26 de octubre, en la presentación del Índice Amazonas 2030, elaborado por una alianza del mismo nombre que recopila información social, ambiental y económica de la porción colombiana de esta selva que constituye el corazón de América del Sur.
El estudio es innovador, pues concede la misma importancia a las dimensiones ambiental e indígena que a las de carácter económico, social e institucional. Cada una tiene un peso de 20 por ciento. El valor mínimo del índice es cero (el peor escenario) y el máximo es 100 (el mejor).
El resultado es un análisis estratégico equilibrado: justo la visión que requieren la crisis ambiental y el cambio climático, en contravía de estudios habituales que privilegian lo económico.
El quid está en medir la calidad de vida de los ecosistemas. Si esta se valorara en la Amazonia según el índice de necesidades básicas insatisfechas, resultaría que las comunidades indígenas viven en la indigencia, y no es así.
Al tener en cuenta el componente ambiental y la relación de conocimiento ancestral de los indígenas con su territorio, objetivamente es verificable que la selva y la cultura sí proporcionan calidad de vida.
En todo caso, a través de decenas de variables que podrían denominarse “convencionales” –como nivel educativo y servicios públicos– el índice observa el efecto de las políticas públicas, en primer lugar, y de la gestión privada, en segundo término.
“La visión es que, mal que bien, esto es lo que tiene o no tiene el Estado en el Amazonas. Y luego, se trata de hacer entender que estos indicadores para la Amazonia tienen otras bases”, dijo  la bióloga Natalia Hernández, quien coordinó el diseño del estudio de Amazonas 2030 en sus inicios.
“Solo teniendo en cuenta al mismo nivel lo cultural, lo social y lo ambiental con lo económico e institucional, se le está abriendo paso a una visión de desarrollo desde la Amazonia”, agregó.
Amazonas 2030 es una alianza de organizaciones no gubernamentales, empresas y medios de comunicación para promover la sostenibilidad y la calidad de vida en esta región colombiana y colocarla en la agenda nacional e internacional.
Su nombre obedece a que, según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, de mantenerse el ritmo de deforestación, en 2030 más de la mitad del bosque amazónico estaría degradado.
Los datos oficiales relevantes sobre la Amazonia presentan tales falencias, que los investigadores dejaron consignado que “fue difícil conseguir gran parte de la información, especialmente datos relacionados con salvoconductos de movilización de madera, etnoeducación y legalización de sustracciones de áreas en reserva forestal, entre otros”.
Además, las cifras recolectadas e incluidas en el índice corresponden solo a asentamientos urbanos. “El índice no refleja la cosmovisión de los indígenas debido a la falta de información que pueda capturarla”, advierte un texto sobre la metodología.
Quizá las variables donde esta falla es más protuberante son las de salud, que no tienen en cuenta la labor de los chamanes, cuyo impacto nunca se ha medido.
Los departamentos que se evalúan son Amazonas, Putumayo, Caquetá, Guaviare, Vaupés y Guainía, que suman 403.348 kilómetros cuadrados, una extensa región que abarca el sur y suroriente. El estatal Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas Sinchi agrega al territorio amazónico colombiano nueve municipios del departamento del Meta, uno del Vichada, tres del Cauca y cuatro de Nariño.
Según esto, la Amazonia colombiana comprende 483.164 kilómetros cuadrados, 42 por ciento de su territorio continental de 1,1 millones de kilómetros cuadrados. Colombia aporta 17 por ciento de los ríos de la región amazónica, que su vez es fuente de 20 por ciento del agua dulce del planeta. Por su tamaño, la Amazonia regula el clima global.
Pero la dimensión geográfica de la Amazonia varía, según tres formas de entender este gran tesoro de diversidad biológica y cultural.
Una comprende la Amazonia como región o bioma, e incluye la cuenca del río Amazonas y parte de las de los ríos Orinoco y Paraná. La otra abarca la cuenca y los afluentes del Amazonas. Y finalmente está la Amazonia político-administrativa de cada país, que se mide en términos de planificación y desarrollo.
Bolivia, Perú y Ecuador, llamados como Colombia países “andinos”, en realidad tienen casi la mitad de sus territorios en la Amazonia.
Venezuela definió que su Amazonia incluye únicamente la cuenca amazónica, en el borde sur del sureño estado Amazonas. Así, se denomina Guayana Venezolana toda la selva en el resto del estado venezolano de Amazonas y la mayor parte de la del estado Bolívar, al sur del Orinoco.
El resultado global del Índice Amazonas 2030 es de 51,4, un número que encierra marcados contrastes.
En el colombiano Caquetá se ha destruido cerca de la mitad de la selva, en Putumayo la cuarta parte y en Guaviare la tercera parte. Estos tres departamentos de la Amazonia noroccidental se caracterizan por una alta proporción de colonos, pocos nativos y resguardos –territorios bajo administración indígena–, ciudades grandes e infraestructura vial.
Por el contrario, en los también colombianos Amazonas, Vaupés y Guainía hay muy poca deforestación, mayor diversidad étnica, centros urbanos más pequeños, grandes resguardos y parques nacionales y no existe infraestructura vial.
Las diferencias entre estas dos regiones de la Amazonia colombiana se reflejan meridianamente en una encuesta de percepción entre los habitantes de la región, presentada también por Amazonas 2030 y adelantada únicamente en centros urbanos.
* Publicado originalmente el 29 de octubre por la red latinoamericana de diarios de Tierramérica.