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sábado, 16 de abril de 2022

Los combustibles fósiles alimentan la guerra en Ucrania

 

Activistas nórdicos de Greenpeace protestan pacíficamente sobre una grúa de construcción con vistas al parlamento sueco. Los activistas montaron una pancarta de 30 metros de largo con el mensaje "La gente quiere la paz: dejen de alimentar la guerra" dirigida a los responsables políticos suecos. © Greenpeace / Christian Åslund

“El cambio climático inducido por el hombre y la guerra en Ucrania tienen las mismas raíces: los combustibles fósiles y nuestra dependencia de ellos”, dijo la climatóloga ucraniana Svitlana Krakovska mientras Rusia, uno de los mayores productores de petróleo y gas del mundo, estaba invadiendo su país.

En ese momento, se dirigía al Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático desde su casa en Kiev y tuvo que retirarse de la sesión de aprobación del último informe cuando las bombas cayeron sobre su ciudad.

Un mes después, la guerra en Ucrania es ahora una crisis humanitaria: más de 3,7 millones de personas han huido del país y se estima que aproximadamente 13 millones de personas no pueden salir con acceso limitado a alimentos, agua y atención médica.

Hay una relación directa entre los combustibles fósiles y la maquinaria de guerra rusa. Se informa que Rosneft, una de las principales compañías petroleras de Rusia, es uno de los principales proveedores de combustible para el ejército ruso . Rosneft también suministra petróleo a empresas como BP. Entonces, cada vez que se compra petróleo o gas ruso, no solo se está contribuyendo con fondos al cofre de guerra, sino que se puede mantener la maquinaria militar en funcionamiento. Según los informes, Rosneft y la empresa subsidiaria Rosneft-Aero y Transneft entregaron combustible al ejército ruso. antes y durante la invasión. [1] 

Para detener esta guerra, necesitamos una desinversión global y un embargo sobre los combustibles fósiles rusos lo antes posible, así como la entrega urgente de ayuda humanitaria a quienes la necesitan.

La lucha por los recursos energéticos ha sido un factor destacado en muchos conflictos recientes, incluida la Guerra Irán-Irak de 1980-1988, la Guerra del Golfo de 1990-1991 y la Guerra civil sudanesa de 1983-2005. Greenpeace se ha pronunciado sobre este tipo de conflictos en el pasado, especialmente durante la última guerra de Irak. 

La guerra del Golfo de 1990 fue en gran medida un conflicto por el petróleo. Las cuestiones que proporcionaron a Irak el pretexto para su invasión de Kuwait fueron las políticas de precios del petróleo y los ingresos del petróleo. Aunque el petróleo no fue la única razón de las acciones de Irak, fue un poderoso motivador para que Estados Unidos y sus aliados actuaran rápidamente para proteger su propio acceso y el de los países de la OCDE a importantes suministros de petróleo. Y la explotación de petróleo a gran escala por parte de empresas extranjeras que operan en el sur de Sudán ha aumentado los abusos contra los derechos humanos allí y ha exacerbado el prolongado conflicto en Sudán, que ha provocado la muerte de dos millones de personas y el desplazamiento de cuatro millones desde 1983, así como hambrunas recurrentes. y epidemias.

Según una investigación realizada en 2021 por Greenpeace Italia, Greenpeace España y Greenpeace Alemania, casi dos tercios de todas las misiones militares de la UE supervisan y aseguran la producción y el transporte de petróleo y gas a Europa. Los gobiernos de Italia, España y Alemania han invertido más de 4000 millones de euros para proteger los combustibles fósiles que dañan el clima desde 2018.

Activistas de Greenpeace sostienen una pancarta que dice "DEJEN DE FINANCIAR LA GUERRA" y pintan "Paz, no petróleo" en letras de dos metros en el costado del buque cisterna Seasprat de 40.000 toneladas, que transporta petróleo procesado desde el puerto báltico ruso de Primorsk. La acción en el puerto de Bremen es parte de una protesta contra las importaciones de petróleo de Rusia, que ayudan a financiar la guerra de Putin en Ucrania. © Axel Heimken / Greenpeace

Al principio de la guerra en Ucrania, las compañías petroleras aprovecharon la oportunidad de expandir sus operaciones, utilizando una crisis energética inminente como una razón para acelerar su negocio contaminante. Shell incluso compró petróleo de Rusia después de la invasión, y solo se disculpó y se comprometió a cortar los lazos con Rusia después de una gran reacción pública que podría afectar sus resultados. Ahora, otras compañías petroleras como BP y Total Energies prometen desinvertir en Rusia, luego de estar directamente vinculadas a la guerra de Ucrania. 

Al igual que las grandes tabacaleras, estas empresas aprovechan cualquier oportunidad para seguir vendiendo sus productos sucios. A menos que sigamos exponiendo su sucio modelo de negocio, seguirán beneficiándose del conflicto y la crisis climática.

Para ayudar a garantizar la paz y detener la crisis climática, los gobiernos deben reducir su dependencia de los combustibles fósiles y eliminarlos de inmediato. Hoy en día, la economía mundial sigue funcionando en gran medida con combustibles fósiles, que siguen representando más del 80 % de la combinación  energética mundial .

Esta adicción a los combustibles fósiles pone la seguridad energética y la acción climática a merced de la geopolítica. Los gobiernos no pueden pretender defender la paz si continúan financiando la guerra. Y pasar del petróleo y el gas rusos al petróleo y el gas de otros países con antecedentes cuestionables en materia de derechos humanos, como Venezuela o Arabia Saudita, solo cambiará el poder geopolítico de un abusador a otro. 

Estos desequilibrios de poder pueden llevar a que los países actúen con impunidad. En las conversaciones climáticas globales COP26 recientes, los principales productores de petróleo y carbón como Arabia Saudita y Australia obstaculizaron los esfuerzos para incluir la eliminación de los combustibles fósiles en el texto final, y países como Rusia y los Estados Unidos no son miembros de la Corte Penal Internacional que procesa crímenes de guerra.

Miles de personas forman un enorme signo de paz para protestar contra la invasión de Ucrania y expresar su compasión por las víctimas inocentes de la guerra en la Plaza de los Héroes de Budapest. © Bence Jardany / Greenpeace

Para llegar a un mundo más justo y pacífico, necesitamos que los países reduzcan su dependencia de los combustibles fósiles. Para hacer una transición rápida, los países ricos primero deben reducir su demanda de energía y maximizar la eficiencia energética. Luego muévase rápido para satisfacer sus necesidades energéticas restantes con energía renovable. 

A diferencia de los combustibles fósiles, es menos probable que la energía renovable alimente las luchas de poder geopolíticas o la desigualdad, ya que su infraestructura tiene el potencial de estar en gran parte localizada. Esto, a su vez, podría ayudar a reducir el comercio con países con antecedentes cuestionables en materia de derechos humanos. La energía renovable localizada también podría ayudar a proteger a los consumidores de las crisis de precios como la crisis energética global que estamos viendo hoy.

Los voluntarios están instalando el primer panel solar. Entre el 10 y el 18 de septiembre, 12 voluntarios se forman en energía solar fotovoltaica. La formación finaliza con una instalación fotovoltaica en la azotea de la oficina de Greenpeace en Kinshasa. El taller está organizado por Greenpeace África y el Centro de Apoyo a la Juventud de Greenpeace Suiza. © Greenpeace / Crispin Assimbo Bosenge

La combinación de energía renovable y eficiencia energética es una mejor opción para la seguridad energética. Si se combina el potencial de estos dos, la demanda mundial total de energía podría reducirse hasta en una cuarta parte para 2030 . Las medidas de eficiencia energética representarían de la mitad a las tres cuartas partes del ahorro total de energía, y las energías renovables proporcionarían el resto. Esto podría tener enormes implicaciones para salvaguardar el clima, siendo los combustibles fósiles el principal contribuyente al calentamiento global.

Una transición rápida y justa hacia las energías renovables es posible. La instalación de capacidad renovable es mucho más rápida que la construcción de una nueva infraestructura de combustibles fósiles: en el Reino Unido se tarda una media de 28 años en desarrollar un nuevo pozo de petróleo, frente a dos años en construir una granja solar. Y si el mundo invierte en más energía renovable, se convertirá en una opción aún más económica y viable . Marruecos y Egipto están ampliando rápidamente su capacidad de energía renovable y mostrando cómo la colaboración puede ayudar a todos a llegar más lejos y más rápido juntos.

Esta es una oportunidad para que los gobiernos rompan el ciclo de destrucción de combustibles fósiles y hagan la transición a un futuro verde y pacífico. Los gobiernos deben actuar por la paz y un clima seguro con una transición a la energía eficiente y renovable lo más rápido posible.

Marie Bout es estratega de comunicaciones climáticas globales en Greenpeace International

Referencia:

[1] Según un informe de 2017 publicado por la empresa en ruso, las empresas del grupo Rosneft suministraron al Ministerio de Defensa de Rusia, al Comité de Investigación de la Federación de Rusia, al Ministerio de Emergencias de Rusia, al Ministerio del Interior de Rusia, a la Guardia Rusa y era en ese momento el único proveedor de combustibles para motores de la Guardia Nacional, que desde entonces se ha desplegado en la frontera con Ucrania.

Fuente: greenpeace.org/international/

miércoles, 30 de marzo de 2022

La pérdida de hielo por el cambio climático abre el océano Ártico al tráfico marítimo en pleno invierno

 Un carguero acaba de completar la primera travesía comercial sin rompehielos en esta estación entre el norte de Rusia y Corea a través del estrecho de Bering. En 2017 se registró el menor volumen de hielo ártico. Este enero ha marcado un mínimo en la extensión de la capa helada y su espesura ha caído de 3,6 a 1,8 metros en 30 años. El deshielo del Ártico por el calentamiento global multiplica el tráfico marítimo para acceder a sus recursos


La capa de hielo que cubre el océano Ártico es cada vez menos extensa y más fina. El cambio climático se come la cobertura helada del mar. Tanto, que los grandes cargueros ya han podido aprovechar la ruta que discurre por el casquete polar en pleno invierno: al acabar el pasado enero, un mercante completó la primera singladura invernal por el Ártico sin necesidad de rompehielos. Un estudio cofinanciado por Bruselas cuestiona un ‘súpergasoducto’ apoyado por la Comisión Europea

El carguero Eduard Toll de la naviera Teekay completó la ruta que une Corea y el norte de Rusia atravesando el estrecho de Bering hasta el puerto de Sabetta en pleno invierno. Allí, en la península rusa de Yamal, se ha construido un gigantesco complejo de gas natural licuado (GNL). Lo hizo atravesando el oceáno Ártico que, hasta este momento, cerraba en general sus aguas a la marina mercante durante meses por la capa helada. Sin embargo, el deshielo que experimenta el mar por el calentamiento global está abriendo comercialmente este paso.

El buque, cargado de GNL, se ahorró la mitad de tiempo, según sus propietarios, al tomar el estrecho entre América y Asia en lugar del canal de Suez. Precisamente enero de 2018 ha marcado un récord negativo en cuanto a la extensión de la capa de hielo en el Ártico, según los informes del  Centro Nacional de la Nieve y el Hielo de EEUU (Nsidc).

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El centro estadounidense explica que el patrón a la baja del hielo se mantiene en los mares de Karas y Barents además de en Bering. La capa de hielo llegó hasta los 13 millones de km2. 1,6 millones menos que la media de 1981 a 2010 y 110.000 km2 por debajo de la anterior peor marca. «La extensión del hielo en el Ártico ha disminuido un 3% cada década», confirma el NSIDC.

La naviera ha explicado que su buque «ha transitado la ruta norte a cinco nudos rompiendo un hielo de 1,8 metros de espesura». Precisamente las mediciones científicas de la capa han revelado que su espesura ha pasado de una media de 3,64 metros en 1980 a 1,84 metros en 2008.

Así que, con menos extensión y menor espesura, el volumen de hielo ártico cae. El Centro de Ciencia Polar de la Universidad de Washington (EEUU), alerta de que «el año 2017 terminó con el promedio más bajo de volumen de hielo marino en el Ártico: 12.900 km3, por debajo del anterior mínimo registrado en 2012 que fue de 13.500 km3«. Uno de sus científicos, Harry Stern, explica que «el hielo marino se está derritiendo cada vez más temprano y regresa más tarde lo que está permitiendo más tránsito marino tanto en la ruta rusa como el paso norte [que discurre por la costa ártica de América]». Stern trabaja en la cuantificación del cambio del hielo en los últimos 40 años: «Los cambios más grandes han ocurrido en los últimos 15 ó 20 años. Antes de eso, no hubo mucho», aclara.

En este sentido, el Instituto Polar Noruego prevé que «continúe el adelgazamiento del hielo marino ártico con una fracción cada vez mayor de hielo de primer año lo que llevará a un mayor decrecimiento del volumen del hielo, sobre todo en verano».

Así que mientras la pérdida de hielo en el mar es un fenómeno esencialmente preocupante y síntoma del cambio climático para los científicos, las navieras mercantes lo han visto como una oportunidad. Los investigadores explican que «la capa helada es de vital importancia para los mamíferos y aves para los que es su hábitat, pero, además, en el Ártico parece que juega un papel crucial en la regulación de clima».

La contrapartida mercante: «Ha sido un hito en la navegación ártica al tratarse de la primera vez que un buque ha realizado un paso independiente sin la asistencia de rompehielos durante esta época del año», ha dicho la compañía dueña del barco. El director ejecutivo de Teekay, Mark Krem, ha vaticinado que esta singladura mercante inaugura una ruta «para las décadas venideras. En el Eduard Toll y los otros cinco buques Arc7 de nuestra flota».

Proyecto al servicio del gas natural licuado

¿Quién ha apostado por embarcar su mercancía en estos buques? La industria gasística que tiene en Europa en general y la Unión Europea en particular, un ávido cliente de gas natural licuado. La UE demanda unos 400 billones de metros cúbicos de gas al año. La producción interna satisface algo menos de la mitad, según la Comisión Europea, así que la UE es el mayor importador del mundo.

El GNL es visto en Europa como un combustible de transición entre las fuentes de energía a base de productos fósiles como el carbón o el petróleo y las renovables. La apuesta se basa en que sus emisiones de CO2 son un 50% menores que el carbón y un 30% que el petróleo. Y ha conllevado un paquete de proyectos de infraestructuras multimillonarias para transportar el gas. Para traerlo de productores diferentes a Rusia y utilizarlo como herramienta contra el cambio climático, explica la Comisión.

Sin embargo, la bonanza climática de este combustible tiene grietas. «La huella ambiental del GNL está infravalorada», explica Samuel Martín-Sosa, encargado de Internacional en Ecologistas en Acción. Se refiere a las fugas a la atmósfera de gas metano que implica este combustible. «Es 86 veces más potente en cuanto a efecto invernadero que el CO2 en los primeros 20 años de ciclo», cuenta. Y luego añade: «Además, no deja de ser un combustible fósil y lo que ha quedado claro es que los hidrocarburos deben quedarse enterrados si se quiere atajar el cambio climático».

No solo sectores ecologistas ponen la voz de alarma. Un estudio financiado por la propia Comisión Europea alertaba sobre el impacto ambiental del supergasoducto del sureste europeo (que traerá el gas desde Azerbaiyán a Italia). El análisis subrayaba precisamente que, en tres de los cinco escenarios contemplados, las fugas de metano en la extracción y transmisión del gas supondrían un nivel de emisiones de gases de efecto invernadero con «riesgo de exacerbar en lugar de mitigar el cambio climático».

Así que el cambio climático, que ha traído deshielo en el Ártico, ha permitido aprovechar comercialmente una ruta marítima para transportar, precisamente, un combustible fósil que puede acabar empeorando el calentamiento global que derrite el mar helado.

ETIQUETAS: Cambio climático,  ..


martes, 29 de marzo de 2022

Un modelo 3D de la Antártida realizado por satélite evaluará las consecuencias del cambio climático

 Los objetivos clave de la misión espacial CryoSat incluyen la observación de Antártida, Groenlandia, Islandia, de las áreas del océano mundial cercanas a los polos y de los glaciares de montaña.


El satélite CryoSat, de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés), ha acumulado desde su lanzamiento en 2010 unos 250 millones de mediciones, que han contribuido a la creación de un modelo en 3D de la Antártida con una precisión inédita hasta la fecha, según informa la página oficial de la organización.

El CryoSat, que funciona como un altímetro radar, detecta todas las variaciones en la altura del hielo del continente, incluso en los márgenes más inclinados, donde suele producirse la mayoría de las pérdidas glaciales. Cabe destacar que la órbita del satélite lo lleva a unas latitudes a menos de 200 kilómetros de los polos norte y sur, por lo que se encuentra a menor distancia de la Tierra que los demás satélites de observación.

El responsable de la misión CryoSat, Tommaso Parrinello, ha afirmado que, pese a que ahora es ampliamente sabido que «el decreciente hielo polar es una de las primeras víctimas del cambio climático», es de gran importancia proporcionar datos concretos, algo que es posible conseguir gracias a este satélite.

Parrinello también ha indicado que un equipo de especialistas internacionales se ha desplazado hasta el Ártico para obtener datos en el terreno y cotejarlos con aquellos proporcionados por el satélite.

Por su parte, el investigador del Centro para la Observación y Modelado Polar del Reino Unido (CPOM, por sus siglas en inglés) Tom Slater ha destacado que los datos recopilados por el aparato entre 2010 y 2016 han permitido «crear la imagen más completa de la elevación del hielo antárctico que existe hoy en día».

Según el director del CPOM, Andrew Shepherd, el modelo «no solo debería beneficiar a los estudios de las capas de hielo antárctico, sino también a las proyecciones del futuro aumento del nivel del mar» que provocará el calentamiento global.

Los objetivos clave de la misión espacial incluyen la observación de la Antártida, Groenlandia, Islandia, de las áreas del océano mundial cercanas a los polos y de los glaciares de montaña, así como la recolección de datos sobre la superficie y el espesor del hielo de estos lugares.

Fuente: actualidad.rt.com/


domingo, 27 de marzo de 2022

¿Ha comenzado un colapso de deshielo en la Antártida Occidental?

 La investigación del Potsdam Institute for Climate Impact Research  apunta a que, si la desestabilización ha comenzado, sería imposible evitar un incremento del nivel del mar de hasta tres metros en los próximos siglos.


El manto de hielo de la Antártida Occidental podría haber comenzado un colapso irreversible de cientos de años que subiría el nivel del mar hasta tres metros, según un estudio publicado hoy por la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Esta es la conclusión de una investigación elaborada por científicos del Potsdam Institute for Climate Impact Research (Alemania) a partir de modelos con simulación por ordenador.

El estudio mostró que con otros 60 años de deshielo al ritmo actual, el manto dehielo de la Antártida Occidental podría superar un umbral a partir del cual ocurriría una desintegración completa a largo plazo.

Según los autores, si el manto de hielo de la Antártida Occidental ya ha comenzado a ser inestable, el umbral podría alcanzarse mucho antes o haber sido sobrepasado ya.

Además, la investigación apunta a que, si la desestabilización ha comenzado, sería imposible de evitar un incremento del nivel del mar de hasta tres metros en los próximos siglos.

Numerosos estudios habían señalado hasta ahora que la Antártida Occidental está perdiendo más hielo cada año, sobre todo en el sector del mar Amundsen, donde ya habría comenzado la inestabilidad.

Los científicos Johannes Feldmann y Anders Levermann efectuaron simulaciones con el “Parallel Ice Sheet Model“, desarrollado por la Universidad de Alaska y el Potsdam Institute for Climate Impact Research, para comprobar si la inestabilidad en el sector del Amundsen podría llevar al colapso de todo el manto de hielo en el mar.

Ecoportal.net

EFEverde: http://www.efeverde.com/

miércoles, 4 de marzo de 2020

Confirmado por primera vez el papel del cambio climático en los incendios devastadores de Australia

Nueva Gales del Sur anunció este martes su primer día sin fuegos desde julio, y los efectos de los incendios continúan tanto para la población humana como para los millones de animales afectados

El fuego incontrolado se aproxima al pueblo de Yanderra, en Nueva Gales del Sur, a finales de diciembre de 2019. WIKIPEDIA

Un grupo de científicos internacionales confirma por primera vez el papel del cambio climático en los fuegos devastadores que Australia ha experimentado este año. Según el equipo de World Weather Attribution, el calentamiento global incrementa al menos un 30% la probabilidad de que Australia sufra incendios extremos aunque sospecha que se trata de una cifra a la baja, ya que ha constatado que los modelos subestiman las tendencias que se observan en las olas de calor.
La investigación, que comenzó hace ocho semanas y tiene como fin establecer hasta qué punto el cambio climático afecta a la aparición e intensidad de este tipo de eventos en el sureste de Australia, advierte además que si las temperaturas globales aumentan 2 °C esto supondrá que los incendios serán como mínimo cuatro veces más frecuentes.
De las tres variables que se analizaron a través de observaciones y modelos climáticos –el riesgo de incendio, las temperaturas altas y la falta de lluvias–  dos de ellas, los incendios y las temperaturas altas, mostraron una tendencia clara a presentarse de forma más habitual desde que empezaron los registros: 1900, en el caso de las temperaturas, y 1979 para el índice de incendios. En el caso de las sequías, a pesar de que 2019 ha sido el año con menos lluvias desde que se tienen datos, no pudieron encontrar ninguna relación directa.
"Sabíamos que esta investigación iba a ser más complicada que todo lo que habíamos hecho antes porque en los incendios hay una relación muy compleja entre las variables", dijeron los autores en una conferencia de prensa en línea donde explicaron que el estudio se acababa de enviar para el escrutinio de la revisión de pares, "pero queríamos aportar evidencia científica a partir de modelos bien establecidos que pudieran contrastarse, sobre todo en un momento en que este episodio tiene todavía gran relevancia social".
Aunque los incendios en Australia ya han acabado o se han contenido en la mayoría de las regiones (Nueva Gales del Sur anunció este martes su primer día sin fuegos desde julio), sus efectos continúan tanto para la población humana como para los millones de animales afectados. Sophie Lewis, una de las investigadoras de la Universidad de Nueva Gales del Sur que vive en Canberra, explicó por teléfono cómo ella misma, que suele estudiar el cambio climático como un fenómeno complejo y de sistemas a gran escala, vivió una experiencia traumática por tener que encerrarse varias semanas en casa para evitar el humo que llegaba a la ciudad.
"Canberra se conoce coloquialmente como la ʽcapital de los arbustos’ porque alrededor se extiende uno de los mayores parques nacionales del continente", dijo a los periodistas, "pero en enero entró en llamas. Hoy se estima que ha perdido hasta el 83% de su vegetación. Por eso nos parecía que era importante estudiar científicamente este fenómeno. El impacto en los ecosistemas y las personas ha sido enorme".
El problema es que, como hemos oído muchas veces, el clima no se corresponde con el tiempo local. A pesar de que los estudios de atribución, en los que se establece la relación entre el cambio climático y los eventos meteorológicos extremos, se vienen realizando desde 2003, todavía se enfrentan al gran reto de manejar diversas variables complejas cuya relación es difícil de determinar. 
"Aunque los modelos climáticos ofrecen muy buenos datos para reproducir los patrones meteorológicos estacionales a gran escala y en periodos largos", puntualizaron varios autores, "no siempre aciertan con los fenómenos extremos. Algunos piensan que eso significa que no se pueden realizar estudios de este tipo, pero nosotros hemos demostrado que no es cierto".
World Weather Attribution ha establecido un protocolo para la atribución con variables claras y transparentes, en las que se contrastan los modelos climáticos con diversas observaciones. Todos los científicos del estudio señalan, sin embargo, que será necesario entender por qué los modelos subestiman las tendencias en las olas de calor para poder mejorarlos.
También para poder confrontar mejor los fenómenos meteorológicos extremos. "Si miramos el mundo, Australia es un país mucho mejor preparado que la mayoría para hacer frente a los incendios", explicó el representante del Centro del Clima de la Cruz Roja, Maarten K. van Aaslt, al presentar su análisis sobre el esfuerzo individual y local en estas regiones para organizarse ante la situación.
"Pero este verano hemos observado que, en ciertos aspectos, los límites se empiezan a superar". La resiliencia, advierte, disminuye a medida que estos eventos se hacen más comunes. "Por lo que, aunque la adaptación es esencial, también debemos empezar a pensar que hay un techo hasta donde nos podremos habituar".

viernes, 24 de enero de 2020

Una alerta de hace 15 años subestimada por las autoridades predijo el riesgo para la costa de temporales como 'Gloria'

El episodio confirma el análisis de Medio Ambiente de 2004: el litoral de playas abiertas, largas y de arena fina presenta alto riesgo ante el cambio climático. Los técnicos han avisado de que la regulación costera le ha desprotegido ante el peligro de los fenómenos extremos. Además de la pérdida de playas, Gloria ha causado riadas y crecidas del mar, cortes de carreteras y vías de tren y ha anegado cosechas en Murcia, Catalunya y Baleares. Gloria' ilustra la nueva normalidad climática que afronta España: fenómenos extremos en épocas inesperadas

Vista de las playas de la Barceloneta y del Somorrostro, gravemente afectadas por la borrasca Gloria, que se ha cebado especialmente con el frente marítimo de Barcelona, este jueves EFE/ TONI ALBIR

La borrasca Gloria ha hecho realidad la advertencia lanzada hace más de 15 años por los estudios sobre cambio climático del Ministerio de Medio Ambiente: el litoral del Levante mediterráneo está muy indefenso ante la modificación del clima marítimo que provoca el "retroceso de las playas, inundación y cambios en la línea de costa".
Los desbordamientos de ríos, desaparición de playas y crecidas del mar se han sucedido a lo largo del litoral desde la Región de Murcia, pasando por la Comunitat Valenciana y hasta Catalunya. Las Islas Baleares también han estado en el epicentro de Gloria, un temporal reflejo de la nueva normalidad climática que afronta España. Al menos, 13 personas han perdido la vida. La fachada mediterránea acaba de evidenciar cómo, durante décadas, se ha desprovisto de defensas la primera línea de mar.
Desde el cabo de Gata hasta el delta del Ebro, la costa española presenta una secuencia de playas con gran extensión longitudinal. Abiertas. Con sedimento fino o medio, según la caracterización realizada por Medio Ambiente. "Las playas de arena fina y sometidas a oleajes con periodos cortos son las que mayor riesgo presentan", explicaba el informe sobre Impactos en la Costa Española por efecto del Cambio Climático de 2004 de la Oficina entonces dirigida por la ahora vicepresidenta Teresa Ribera.

De sur a norte

En enero de 2020, el temporal Gloria ha golpeado especialmente los municipios murcianos del Mar Menor, San Javier, Los Alcázares o San Pedro del Pinatar. El Gobierno autonómico ha admitido que "la zona de costa se ha visto seriamente perjudicada de nuevo y han llegado a desaparecer algunas playas". El alcalde de Los Alcázares, Mario Cervera, ha explicado a eldiario.es que "con esta borrasca, estamos ante la tercera inundación en solo cuatro meses, no nos da tiempo a recuperarnos". Las precipitaciones han destruido cosechas e impedido a los pescadores faenar varios días. El 112 ha atendido más de 1.200 llamadas.
Un poco más al norte, el temporal se ha llevado playas como las de la Malvarrosa o el Saler en Valencia, Cullera o Xàbia (Alicante). Se ha desbordado el río Júcar en Cullera y Alberic, llegando a cortar el tráfico en la A-7. El mar frente a las costas valencianas se embraveció más que nunca: olas de más de ocho metros de altura en el litoral de Valencia y Alicante. Las lluvias registradas superaron los 565 litros por metro cuadrado en algunos puntos de la Comunitat como Benissili en Alicante o Pinet en Valencia.
Siguiendo la línea, la borrasca Gloria ha dejado en Catalunya un paisaje de fuertes estragos con ríos y torrentes desbordados, kilómetros de playa engullidos por el mar y afectaciones en múltiples carreteras y vías de tren. El peligro de riada en el Ter ha hecho que este jueves se recomendara a la población permanecer en sus casas en 30 municipios. La acumulación de agua hizo que se abriera el pantano de Susqueda, uno de los cuatro en Catalunya que han superado el 100% de su capacidad estos días.
Cortadas 40 carreteras y 28 con cadenas por nieve en la Comunitat Valenciana EFE
Otros nueve ríos están siendo supervisados por la Agencia Catalana del Agua, entre ellos especialmente el Tordera, que se llevó dos puentes por delante cerca de su desembocadura, uno de ellos ferroviario y que dejará sin servicio de tren a los usuarios de la línea R1 de Rodalies, el sistema catalán de Cercanías, durante más de seis meses.
En el mar, la subida del nivel se ha tragado las playas de numerosos municipios, principalmente en la comarca del Maresme, y ha provocado la entrada de agua en múltiples núcleos urbanos. En Blanes (Girona), el oleaje ha destruido el muro del puerto. Según el Área Metropolitana de Barcelona (AMB), en las playas de la capital catalana se han perdido dos metros y medio de cota de arena. En Baleares se han contado 435 incidentes por culpa del temporal.
El 25% de los 8.000 kilómetros de costa española son playas, según cálculos del Ministerio. La última gran regulación que les afecta fue la reforma de la ley de Costas aprobada por el PP en 2013 que otorgaba una prórroga de 75 años a ciertas construcciones en el dominio público.
Solo un año después, en 2014, el entonces director del Grupo de Dinámica de Flujos Ambientales y del Centro Andaluz de Medio Ambiente, Miguel Ángel Losada, reiteraba la alarma sobre la indefensión de la costa al explicar que "tenemos el 75% del primer kilómetro de la franja costera ocupado frente a ese problema y carecemos del principal elemento de protección de la costa que es los sedimentos de los ríos".
Los sedimentos arrastrados por los ríos son los que terminan por alimentar las playas. En el Mediterráneo, hasta el cabo de Cullera, las playas dependen de lo que sale por la desembocadura del Ebro. Sin embargo, la regulación de cursos, las presas y el desarrollo urbanístico en el litoral han cortado ese flujo de arena. Sin regulación fluvial, el delta del Ebro recibía 30 millones de toneladas anuales. Ahora llegan 100.000 toneladas. Para paliar la falta de flujo arenoso natural, el Estado gasta unos 10 millones de euros anuales en diferentes programas para aportar material a las playas. Arena que luego es erosionada cada vez de manera más virulenta por las consecuencias de la alteración climática. Un ciclo ruinoso.

Humedales costeros

Además de las pérdidas personales y económicas, Gloria ha añadido un fuerte impacto ambiental a zonas delicadas de alta protección que jalonan el Levante. El temporal anegó todo el delta del Ebro y el mar penetró tierra adentro unos tres kilómetros, según el Ayuntamiento de Deltebre. El mar se tragó las playas de la zona noreste. Los agricultores calculan que unas 3.000 hectáreas de arrozales –el 15%– quedaron inundadas con agua salada.
Imágen del satélite Sentinel 1 los días 15 y 21, antes y durante el temporal
En el Mar Menor, el consejero de Presidencia, Javier Celdrán, ha expresado preocupación ante nuevos vertidos de agua dulce a la Laguna ya en colapso ecológico. "Suponen una nueva agresión y un paso atrás en la recuperación que empezamos a ver en el último informe". El alcalde de San Javier, José Miguel Luengo (PP), ha rematado: "Entre el estado del Mar Menor y estos capítulos de inundaciones, no hay tregua". Otra de las emblemáticas lagunas costeras del Mediterráneo, L’Albufera de Valencia, también ha padecido las tormentas. En el parque natural, el nivel del agua ha subido 40 centímetros por encima de lo habitual.
La Asociación Española de Geógrafos repitió hace poco más de un año que el litoral español era más vulnerable al cambio climático debido a la reforma de la normativa costera aprobada en 2013. Los geógrafos solicitaron entonces, ante la llegada del nuevo Gobierno tras la moción de censura, que se modificara la ley para protegerlo de la subida del nivel del mar y los temporales costeros cada vez más virulentos y frecuentes. Hubo temporal destructivo en enero de 2017. En el invierno de 2018 y el arranque de 2019. Gloria ha marcado una nueva muesca en 2020.

Más en eldiario.es

viernes, 13 de diciembre de 2019

Fracaso climático en la UE: los líderes no logran un acuerdo unánime sobre emisiones cero en 2050 por el bloqueo de Polonia

Polonia se niega a asumir, de momento, los objetivos sobre cambio climático, que ya naufragaron en la cumbre de junio pasado. Las conclusiones, no unánimes, que incluyen la validez de la energía nuclear, buscaban un compromiso para alcanzar la neutralidad climática en 2050. El disenso llega después del programa de la Comisión Europea con ese objetivo y justo antes de las conclusiones de la COP25 de Madrid. DOCUMENTO | Las conclusiones del Consejo Europeo

Greenpeace despliega una pancarta contra el cambio climático en la sede de la cumbre de la UE EFE

Fracaso climático en Bruselas. Después de horas de negociación, después de una cumbre de junio en la que ya se fracasó en el intento de fijar por unanimidad el objetivo de la neutralidad climática para 2050, los líderes de la UE han sido incapaces de lograr la unanimidad, y se han emplazado a junio de 2020 ante el bloqueo de Polonia por la falta de garantías económicas en la transición energética: para junio próximo ya debería estar resuelto el Marco Financiero Plurianual –los presupuestos de la UE 2021-2020–, y las dudas económicas.
"Finalmente, no ha habido acuerdo unánime", explicaban fuentes comunitarias al final de la reunión: "Polonia ha mantenido su bloqueo y el cambio climático se aparca hasta junio".
Así lo ha explicado la canciller alemana, Angela Merkel, a la salida de la cumbre: "Hemos tenido discusiones intensas y Polonia no se ha comprometido ahora, y lo ha dejado para el próximo año". El  presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, reconoció, después de anunciar en Twitter un acuerdo que no era tal: "Todos los países menos uno se han comprometido en el objetivo de la neutralidad climática para 2050".
Michel ha querido hacer pasar el progreso de pasar de ocho países favorables al objetivo de 2050 en mayo de 2019 a los 24 de junio y, ahora, a los 27. Pero falta uno, y sin ese uno, Polonia, no puede afirmarse que haya un acuerdo en la UE en tanto que los acuerdos son por unanimidad.
De esta manera, los líderes han aprobado unas conclusiones –sólo se aprueban por unanimidad, y unánimemente han reconocido que no hay acuerdo– en las que se dice: "A la luz de los hallazgos científicos y de la necesidad de intensificar la acción climática global, el Consejo Europeo respalda el objetivo de lograr una UE climáticamente neutral para 2050, en línea con los objetivos del Acuerdo de París. Un Estado miembro, en este momento, no puede comprometerse a asumir este objetivo, y el Consejo Europeo volverá sobre el asunto en junio de 2020".
El fracaso llega 24 horas después de que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, presentara en el Parlamento Europeo su Pacto Verde, que establece aumentar del 40% actual al 50%-55% la reducción de emisiones para 2030 como paso previo a la neutralidad climática en 2050.
El fracaso llega, también, la víspera del cierre de la COP25 de Madrid, en la que la Unión Europea ha intentado ejercer un liderazgo climático internacional. 
Pero este jueves por la noche, de madrugada, la Unión Europea se ha mirado ante el espejo.
La cumbre de junio pasado ya fracasó en materia de cambio climático porque los cuatro de Visegrado, Hungría, Polonia, República Checa y Eslovaquia vetaron las conclusiones. Aquello se resolvió con una nota a pie de página que indicaba que la mayoría de los países estaban a favor, y se comprometían a alcanzar un acuerdo antes de fin de año.
Y así es como se ha llegado a esta cumbre: con las mismas posiciones y dos elementos nuevos: se están negociando las perspectivas económicas hasta 2027 –es decir, es momento de discutir cuánto dinero se aporta y para qué– y se pugna por la consideración de la nuclear como energía verde.
Polonia es el país más firme con la aportación económica para la transición energética: pide 500.000 millones, mientras que la Comisión Europea habla de movilizar 100.000 millones para "no dejar a nadie detrás". Y, por eso, Polonia no ha asumido el objetivo, como explicaba el primer ministro, Mateusz Morawiecki: "Polonia está excluida de la neutralidad climática, a la que llegaremos a nuestro ritmo. Las negociaciones no han sido fáciles".  
Y Hungría y la República Checa, que también piden más dinero, sobre todo defienden una apuesta europea por la energía nuclear. Y lo han conseguido: las conclusiones recogen la energía nuclear como herramienta válida para la transición energética:
"El Consejo Europeo reconoce la necesidad de garantizar la seguridad energética y respetar el derecho de los Estados miembros a decidir sobre su mix energético y elegir el más apropiado. Algunos Estados miembros han indicado que utilizan la energía nuclear como parte de su mezcla energética nacional".
El presidente francés, Emmanuel Macron, entró de lleno en el debate de las nucleares: "Necesitamos encontrar mecanismos de transición, pero debe haber estrategias nacionales. Francia, por ejemplo, depende mucho de la energía nuclear y los expertos reconocen que esto es parte de la transición, a pesar de que algunos países se oponen (Alemania, Austria, Luxemburgo). Francia emite mucho menos CO2 per cápita que otros países europeos, debido a que tenemos mucha energía nuclear en nuestro mix eléctrico, y menos carbono y gas".
El primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, del partido ultraconservador PiS, fue tajante: "Queremos una transición energética que asume los costes sociales y económicos, y el ritmo debe diferenciarse en virtud del nivel en el que se encuentra cada país. No podemos asumir una propuesta que dañe la sociedad polaca".
Andrej Babis, primer ministro checo, investigado por corrupción en su país, recordaba que "Francia produce el 63% de su energía a partir de energía nuclear, mientras que Polonia produce el 68% de la energía del carbón. En la República Checa, producimos el 37% del carbón y el 32% nuclear. Lo curioso es que, al mismo tiempo que Austria se opone a la energía nuclear, tomaba el 25% de su energía de la República Checa, de la central nuclear. No entiendo por qué es tan difícil para los países aceptar la energía nuclear. Es importante para nosotros tener neutralidad tecnológica, de eso se trata el debate, y comprender los diferentes requisitos financieros que cada país necesita para alcanzar la neutralidad de carbono".
En la misma línea se expresó Viktor Orban, el primer ministro de extrema derecha húngaro –aunque aún miembro del PP europeo–: "Queremos evitar que la burocracia en Bruselas haga que los pobres y las naciones más pobres paguen por la lucha contra el cambio climático. Necesitamos estar seguros de que habrá una contribución financiera para nuestros esfuerzos. Además, no queremos poner obstáculos a la energía nuclear. La UE debería detener todas las críticas a la energía nuclear y contra los países que utilizan esta forma de energía, ya que la energía nuclear es esencial para una UE libre de carbono".



Fuente: eldiario.es/autores/andres_gil/