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domingo, 22 de agosto de 2010

Termoeléctrica en Pichidegua y tratamiento parcelado de la información en Chilevisión y La Tercera

Domingo, 22.08.2010



En una carta ciudadana enviada por María Angélica Salazar González, se expone cómo los grandes medios de comunicación comerciales -en este caso Chilevisión y La Tercera- funcionan como portavoces o relacionadores públicos de los intereses de los grupos económicos criollos y multinacionales. Se analiza particularmente el caso del proyecto para instalar una central termoeléctrica en la localidad de Pichidegua, en el valle del Cachapoal, lo que afectaría una tradicional zona agrícola del país. El texto explica que la estrategia mediática ha sido mostrar una supuesta división de la comunidad frente al proyecto, y tratar de convencer de que es un modelo de central que no contribuye al cambio climático, con lo cual se intentaría lavar su imagen y ocultar los perjuicios que a nivel local provocaría la termoeléctrica.
Señor Director:
Le escribo con motivo de la ofensiva comunicacional que está realizando el Consorcio Energético Nacional, empresa hasta ahora desconocida en el rubro, para instalar una planta termoeléctrica en la Comuna de Pichidegua. Esto comenzó con un reportaje emitido el día sábado 14 de agosto  en el noticiario de las 21:00 de Chilevision,  repetido el  domingo 15 a las 14:30, y continúa hoy sábado con un reportaje aparecido en La Tercera en la página 52, sección Negocios.
Este reportaje toca un tema que ha remecido a los habitantes de Pichidegua y cuya preocupación los ha llevado a a compartir sus planteamientos con las autoridades representativas de la región, quienes lo han hecho suyo por tratarse de la  posible destrucción de una de las zonas agrícolas más ricas del país. Estas movilizaciones de defensa agrícola y de territorio han despertado el interés regional y nacional, y han tenido cobertura en algunos medios periodísticos (Radio Bío-Bío, canal regional de  Televisión Nacional, Diario El Rancaguino, entre otros).
El reportaje emitido por Chilevision y el de La Tercera adolecen a mi juicio de parcialidades o exclusiones  difíciles de aceptar en nuestra época, en que el respeto a las comunidades ha ido entrando tanto en la conciencia ciudadana como en los profesionales que tratan los problemas de sociedad.  A mi juicio los puntos más discutibles en tales reportajes por la parcialidad  o por la falta de información, son los siguientes:
En el noticiario de Chilevisión se insistió dos veces en que la instalación de la termoeléctrica dividía a la comunidad de Pichidegua, sin mencionar fuente alguna para tal aseveración. De  hecho  esto se contrapone con la asamblea ciudadana efectuada el 4 de julio en Pataguas Cerro en que hubo una gran presencia de la comunidad de Pichidegua y en ella se  hicieron presente los representantes por la zona (la  Presidenta de la Cámara de Diputados Alejandra Sepúlveda, el senador Juan Pablo Letelier, el diputado Juan Macaya y el  alcalde de Pichidegua Adolfo Cerón. Al senador Andrés Chadwick lo excusó el diputado Juan Macaya ). Todos estos representantes ciudadanos manifestaron su oposición a la posibilidad de  inatalación de la termoeléctrica, aún más manifestaron su  extrañeza en cómo esta empresa pudiera haber adquirido los necesarios derechos de agua, elemento vital y escaso para la agricultura de la región.  El alcalde y diversos representantes de comunidades del valle del Cachapoal, manifeston en tal asamblea una  oposición firme al proyecto. Así pues la división de la comunidad no es tal, por lo demás  esto se verifica consultando en la web todas las reacciones que el proyecto ha  suscitado entre los habitantes.
En contraposición a la referida división, en el programa de Chilevisión se mostró una pretendida  unanimidad de los representantes de la comunidad de Benson del estado de Minnesota, donde se encuentra el modelo pretendido por la termoeléctrica. Esa mostrada unanimidad en Benson no es tal, prueba de ello son las demandas ciudadanas  que ha tenido la planta y las multas que ha debido pagar.
Sobre la planta misma, el reportaje de Chilevisión alabó el que ella no contribuiría al calentamiento  global. Al repecto puntualizo  que el que una planta no contribuya en forma directa al calentamiento  global  (con los datos actuales que están siempre en evolución) no es el enfoque requerido para tratar problemas que  afectan a comunidades establecidas. Hay dramáticos ejemplos en que  no se afectaría el calentamiento global, pero sí hay secuelas en víctimas o bienes en el entorno de las plantas; un caso dramático es el caso de plantas  nucleares. En el caso presente está en juego la destrucción agrícola de la comuna, la salud de sus habitantes y el fin del uso del agua.
De hecho en ambos reportajes el problema del agua apenas se esboza. Las normas de información exigirían haber contrapuesto los recursos hídricos de la planta modelo en  Minnesota, estado riquísimo en aguas -lacustre, pluviosidad, nieve, rios- y de todos los emplazamientos mencionados de otras plantas, con el  equilibrio precario de las aguas de la comuna de Pichidegua, clima mediterráneo, con sequías severas cada diez años que agotan las aguas subterráneas y  afectan los cultivos y frutos de la zona. Esta misma situación llevó a que desde hace años no se den permisos de agua en todo el valle del Cachapoal, agua que la termoeléctrica necesita y en grandes volumenes, comparables al total que usa la población actual.
Otro de los problemas que el reportaje no toca es el transporte de las materias fecales y  los problemas viales. En los reprotajes no se menciona comparación alguna  entre las vías de acceso en el rico estado de Minnessota o de otros emplazamientos  con las existentes en Pichidegua (calidad y disponibilidad vial, velocidad promedio de camiones). De manera similar alguna mención podría hacerse hecho a un posible estudio de régimen de vientos en la localidad ya que hay probemas odoríferos involucrados.
En el reportaje de Chilevisión se afirma que la empresa debiera convencer a la comunidad a fin de que le proyecto sea entendido. Sin embargo se elude la manera obvia en que esto debe hacerse,  en efecto según la legislación actual, un estudio de impacto ambiental  necesita de la opinión de la comunidad, sin embargo la empresa  viene de acogerse en presentación a la Conama el día 18 de agosto a la declaración de impacto ambiental, el que no exige ni estudios  rigurosos ni consulta a la comunidad; la excusa dada por el gerente de la empresa es que  esto permite empezar a echar a andar antes el proyecto (¡elegante manera de consultar a la  comunidad!).
Sobre las capacidades técnicas de la empresa el reportaje de hoy en La Tercera nos revela en forma dramática sus pocas capacidades, en efecto  declaran que se van a “tomar un tiempo para aprender y ver cómo funciona” la tecnología (y agregamos: ¡Pichidegua y su comunidad serán su campo de expriementación!).  Al respecto es  relevante  agregar un dato que ya apareció en el condado de Surry en Carolina del Norte cuando sin éxito pretendía instalarse una de estas plantas. Estas plantas no son rentables y sólo pueden instalarse con dineros públicos y es por ello que los reportajes deberían clarificar si la empresa está solicitando dinero de todos nosotros para  poder instalarse (basado en el slogan que no contribuye al calentameinto global, sin mencionar que su limpieza es a costa de ensuciar las comunidades aledañas).
Sabemos que una termoléctrica destruiría la marca agrícola que la zona de Pichidegua ha labrado durante más de cuatro siglos y así destruiría la marca  agrícola de todo el valle del Cachapoal. ¿Quién tomaría a su cargo esa responsabilidad?  ¿Quién pagaría la destrucción de la marca que generaciones de campesinos construyeron desde más de dos  siglos antes de que Chile naciera de manera independiente?  Nadie puede pagarlo, ninguna autoridad, ninguna empresa. Así pues, la planta no debe instalarse.
Reciba Ud. mis saludos más cordiales
María Angélica Salazar González
Fuente: 

viernes, 1 de enero de 2010

Una energía garantizada para los próximos 6.000 millones de años

LA ENERGÍA SOLAR

El Sol, fuente de vida y origen de las demás formas de energía que el hombre ha utilizado desde los albores de la historia, puede satisfacer todas nuestras necesidades, si aprendemos cómo aprovechar de forma racional la luz que continuamente derrama sobre el planeta. Ha brillado en el cielo desde hace unos cinco mil millones de años, y se calcula que todavía no ha llegado ni a la mitad de su existencia.

Durante el presente año, el Sol arrojará sobre la Tierra cuatro mil veces más energía que la que vamos a consumir.

España, por su privilegiada situación y climatología, se ve particularmente favorecida respecto al resto de los países de Europa, ya que sobre cada metro cuadrado de su suelo inciden al año unos 1.500 kilovatios-hora de energía, cifra similar a la de muchas regiones de América Central y del Sur. Esta energía puede aprovecharse directamente, o bien ser convertida en otras formas útiles como, por ejemplo, en electricidad.

Sería poco racional no intentar aprovechar, por todos los medios técnicamente posibles, esta fuente energética gratuita, limpia e inagotable, que puede liberarnos definitivamente de la dependencia del petróleo o de otras alternativas poco seguras, contaminantes o, simplemente, agotables.

Es preciso, no obstante, señalar que existen algunos problemas que debemos afrontar y superar. Aparte de las dificultades que una política energética solar avanzada conllevaría por sí misma, hay que tener en cuenta que esta energía está sometida a continuas fluctuaciones y a variaciones más o menos bruscas. Así, por ejemplo, la radiación solar es menor en invierno, precisamente cuando más la solemos necesitar.

Es de vital importancia proseguir con el desarrollo de la todavía incipiente tecnología de captación, acumulación y distribución de la energía solar, para conseguir las condiciones que la hagan definitivamente competitiva, a escala planetaria.

Censolar viene trabajando ininterrumpidamente desde el año 1979 en la formación profesional de los futuros especialistas en energía solar, tanto a nivel nacional como internacional, para lograr un buen conocimiento de esta tecnología limpia, y hacer posible su implantación en todos los países

¿Qué se puede obtener con la energía solar?

.Básicamente, recogiendo de forma adecuada la radiación solar, podemos obtener calor y electricidad.

El calor se logra mediante los captadores o colectores térmicos, y la electricidad, a través de los llamados módulos fotovoltaicos. Ambos procesos nada tienen que ver entre sí, ni en cuanto a su tecnología ni en su aplicación.

Hablemos primero de los sistemas de aprovechamiento térmico. El calor recogido en los colectores puede destinarse a satisfacer numerosas necesidades. Por ejemplo, se puede obtener agua caliente para consumo doméstico o industrial, o bien para dar calefacción a nuestros hogares, hoteles, colegios, fábricas, etc. Incluso podemos climatizar las piscinas y permitir el baño durante gran parte del año.

También, y aunque pueda parecer extraño, otra de las más prometedoras aplicaciones del calor solar será la refrigeración durante las épocas cálidas .precisamente cuando más soleamiento hay. En efecto, para obtener frío hace falta disponer de una «fuente cálida», la cual puede perfectamente tener su origen en unos colectores solares instalados en el tejado o azotea. En los países árabes ya funcionan a pleno rendimiento acondicionadores de aire que utilizan eficazmente la energía solar.

Las aplicaciones agrícolas son muy amplias. Con invernaderos solares pueden obtenerse mayores y más tempranas cosechas; los secaderos agrícolas consumen mucha menos energía si se combinan con un sistema solar, y, por citar otro ejemplo, pueden funcionar plantas de purificación o desalinización de aguas sin consumir ningún tipo de combustible.

Las «células solares», dispuestas en paneles solares, ya producían electricidad en los primeros satélites espaciales. Actualmente se perfilan como la solución definitiva al problema de la electrificación rural, con clara ventaja sobre otras alternativas, pues, al carecer los paneles de partes móviles, resultan totalmente inalterables al paso del tiempo, no contaminan ni producen ningún ruido en absoluto, no consumen combustible y no necesitan mantenimiento. Además, y aunque con menos rendimiento, funcionan también en días nublados, puesto que captan la luz que se filtra a través de las nubes.

La electricidad que así se obtiene puede usarse de manera directa (por ejemplo para sacar agua de un pozo o para regar, mediante un motor eléctrico), o bien ser almacenada en acumuladores para usarse en las horas nocturnas. También es posible inyectar la electricidad generada en la red general, obteniendo un importante beneficio.

Si se consigue que el precio de las células solares siga disminuyendo, iniciándose su fabricación a gran escala, es muy probable que, para la tercera década del siglo, una buena parte de la electricidad consumida en los países ricos en sol tenga su origen en la conversión fotovoltaica.

La energía solar puede ser perfectamente complementada con otras energías convencionales, para evitar la necesidad de grandes y costosos sistemas de acumulación. Así, una casa bien aislada puede disponer de agua caliente y calefacción solares, con el apoyo de un sistema convencional a gas o eléctrico que únicamente funcionaría en los periodos sin sol. El coste de la «factura de la luz» sería sólo una fracción del que alcanzaría sin la existencia de la instalación solar.

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jueves, 16 de julio de 2009

La energía termosolar podrá abastecer la cuarta parte de la electricidad mundial en 2050


14 julio 2009




Greenpeace ha presentado en el Circulo de Bellas Artes de Madrid el informe Energía Solar Térmica de Concentración: Perspectiva mundial 2009, en el que se muestra que las inversiones en esta nueva tecnología superarán este año los dos mil millones de euros y podrían generar unos ingresos de 20.800 millones, además de crear 90.000 empleos en el mundo para 2015.





España lidera el mercado mundial de esta tecnología, con cerca de 15.000 MW en proyectos


MADRID, España — Greenpeace ha presentado hoy el informe Energía Solar Térmica de Concentración: Perspectiva mundial 2009, en el que se muestra que las inversiones en esta nueva tecnología superarán este año los dos mil millones de euros y podrían generar unos ingresos de 20.800 millones, además de crear 90.000 empleos en el mundo para 2015.

El informe, elaborado por especialistas de Greenpeace junto con la Asociación Europea de la Energía Solar Termoeléctrica (ESTELA) y el programa Solar PACES de la Agencia Internacional de la Energía, destaca cómo la energía solar térmica de concentración (ESTC) podría llegar a cubrir el 7% de la demanda eléctrica mundial en 2030 y más de la cuarta parte para 2050.

“La energía termosolar es la nueva gran protagonista de la revolución energética. Primero fue la eólica, después la fotovoltaica y ahora las centrales solares termoeléctricas ya están aquí para producir a gran escala y a todas horas electricidad renovable, limpia, autóctona y con garantía de suministro”, ha declarado José Luis García Ortega, responsable de la campaña de Cambio Climático y Energía de Greenpeace. “El Gobierno español debe impulsar, no frenar, su desarrollo para aprovechar todo su potencial”.

Esta tecnología es clave en la lucha contra el cambio climático. Gracias a ella, se podrían ahorrar 4.700 millones de toneladas de CO2 al año para 2050, es decir, un 20% de todas las emisiones que hay que reducir en el sector energético para salvar el clima. Bastaría con una superficie equivalente al 0,5% de todos los desiertos, o a la de Andalucía y Cataluña, para producir toda la electricidad consumida en el mundo actualmente.

España está a la cabeza de la rápida expansión en los últimos años de esta industria, con 14.231 MW en proyectos, de los cuales 132 MW ya generan electricidad. Desde las primeras centrales comerciales que se instalaron hace más de veinte años en California, la experiencia e investigación en estos años ha logrado centrales más eficientes, de forma que a día de hoy son una alternativa directa a las centrales térmicas o nucleares.

Además de la cantidad de energía que pueden producir, las centrales solares termoeléctricas tienen la gran ventaja de que pueden seguir funcionando aunque no haya sol, ya que pueden almacenar la energía en forma de calor, o bien operar en combinación con otras energías renovables, como el biogás.

El informe presenta tres posibles escenarios de desarrollo, uno de referencia, otro moderado y un último avanzado, dependiendo del grado de apoyo que se le dé a la tecnología. El escenario intermedio (moderado) permitiría a los países soleados, entre ellos España:

  • Generar inversiones por 11.100 millones de euros en 2010, que ascenderían a 92.500 millones en 2050.
  • Crear más de 200.000 empleos para 2020, y unos 1.187 millones para 2050.
  • Ahorrar 148 millones de toneladas de CO2 anualmente hasta 2020, subiendo a 2.100 millones en 2050 (por comparación, España emite actualmente unas 360 millones de toneladas anuales de CO2).

Para que el gran desarrollo que puede tener esta energía se haga realidad, Greenpeace demanda que el Gobierno español garantice las condiciones que permitan a la industria realizar con seguridad las inversiones necesarias en este sector, para ello, sería prioritario:

  • Un objetivo ambicioso para 2020 en el nuevo Plan de Energías Renovables: La ESTC debe tener un papel destacado para generar con renovables al menos el 50% de la electricidad.
  • Una ley de energías renovables, que incluya: primas fiables con una senda decreciente, no imponer cupos de potencia total, eliminar el límite actual de potencia por planta (50 MW), incentivar la hibridación con otras renovables (biogás, biomasa) y primas sólo para la electricidad (y/o calor) renovable.

El informe se ha presentado, por Greenpeace y la Asociación Española para la Promoción de la Industria Energética Termosolar (Protermosolar), en el marco de la Jornada “La Energía Termosolar: Perspectiva en España y el Mundo”, organizada por Greenpeace con presencia de expertos cualificados de las empresas de energía, entidades financieras, administraciones públicas y centros de investigación.

— Greenpeace