martes, 19 de febrero de 2019

Alcalde de Cochrane pide ayuda internacional para enfrentar incendio y dice que “está descontrolado”


El incendio forestal en Colonia Sur en la comuna de Cochrane, Región de Aysén, ha consumido 12.148 hectáreas, según información preliminar de la Conaf.
La cifra, no obstante, dista de los cálculos que hace el alcalde Patricio Ulloa (UDI), quien asegura que el fuego ya arrasa con “más de 20 mil hectáreas”.
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En conversación con radio Universo, señaló que “yo entiendo que la Onemi o la Conaf quienes están a cargo de estos incendios hacen reportes diariamente y van haciendo las mediciones del perímetro, pero ayer creo que no hicieron medición.
Yo estuve en el sector de Colonia Sur, entré por el sur, sector muy escarpado, a caballo, durante cinco horas y pude constatar el gran avance que está teniendo en ese sector el fuego”.
“Por lo mismo me atrevo a decir que con esa agresividad y ese avance que tenía el fuego el día de ayer, van más de 20 mil hectáreas quemadas en la comuna de Cochrane. Esto es un incendio sin control”, añadió.
Asimismo, el jefe comunal afirmó que el Ten Tanker no ayuda mucho dado los terrenos de grandes pendientes.
“Mire hay un solo dato, la primera descarga que hizo el Ten Tanker acá, iban cerca de diez mil u once mil hectáreas. Hoy día me atrevo a decir que van más de 20 mil hectáreas consumidas en Cochrane”, insistió.
El jefe comunal manifestó que “este es un incendio que no se apaga, que no se va a apagar con los medios que se han dispuesto hoy en día. Yo lo vengo diciendo hace dos días, he estado en terreno, sobre todo en la parte sur de este incendio y en ese lugar tenemos un incendio absolutamente descontrolado, que avanza con una agresividad enorme”.
“Hacemos un llamado quizás muy desesperado al gobierno, lo hablé con el ministro de Agricultura (Antonio Walker), ayer en la tarde le mandé un mensaje al director ejecutivo de la Conaf, para que tomen las medidas, no esperemos que pase una situación más trágica, (…) es el momento de que el gobierno pueda pedir ayuda internacional si no está en Chile”, añadió.
Consultado sobre la ayuda internacional que reclama, dijo que “si nos están diciendo que en Chile hoy en día no hay aeronaves de mayor peso, contraten en el extranjero. No podemos seguir esperando que aumente el número de hectáreas quemadas, más de 20 mil hoy día y en una semana más podríamos tener 30 mil”.
Y reiteró que hubo una reacción tardía: “¿Qué duda cabe que esto fue tardío? Entiendo que en las emergencias es difícil llegar a tiempo, pero cuando se comunica la emergencia, el primer día se quemaron cerca de 4 mil hectáreas, entonces ya era un incendio descontrolado, nos llegó la ayuda al séptimo, octavo día, con una mayor cantidad de naves donde poco se podía hacer y venía con rumbo a la ciudad y ahí se centraron todos”.
TEN TANKER VERSUS HELICÓPTEROS
Ulloa dice que el trabajo de los helicópteros ha sido bien valorado, aunque sostiene que estas aeronaves deben ser de mayor envergadura, debido a las ráfagas que existen en la zona y que en algunas oportunidades superan los 120 km/hr.
“Ayer hubo una racha de 120 kilómetros por hora, hoy amanecimos también con un clima bastante complejo desde el punto de vista del viento. Eso dificulta el trabajo de las aeronaves que en algunos casos son muy pequeñas, la mayoría de los helicópteros que están acá cargan solamente mil litros de agua, son aeronaves muy pequeñitas y las condiciones climáticas de viento dificultan su trabajo”, aseguró.
“Está operando el Ten Tanker, pero ustedes comprenderán que la geografía que tiene la Región de Aysén, con terrenos muy escarpados, donde se está desarrollando este incendio de gran magnitud, con mucha pendiente, me atrevo a decir que la descargas que hace el Ten Tanker no ayudan mucho a controlar este incendio”, expresó.
Según Ulloa, en la parte sur del incendio tampoco se puede trabajar con brigadas terrestres, y que “lo que se requiere en ese lugar y lo hemos conversado también con los especialistas, son naves, helicópteros de mayor peso, para que puedan trabajar en condiciones adversas, vientos de 120 km por hora”.
“Ahí no puede trabajar un helicóptero de los que tenemos acá. No estoy diciendo que no han llegado medios, pero los que han llegado no son suficientes para aplacar este incendio. Hace cinco días teníamos diez mil hectáreas, hoy tenemos 20 mil”, insistió.
El alcalde Ulloa llamó a “planificar bien” el trabajo ante estas emergencias e impulsar campañas para no usar fuego este tipo de lugares.

lunes, 18 de febrero de 2019

El mar está cambiando de color


Imagen: REUTERS/ CHINA OUT

Para finales de siglo, gran parte del mar habrá cambiado de color. El fitoplancton marino, la base de los océanos, está sufriendo el impacto del cambio climático, alterando su composición y distribución. Estos organismos usan clorofila para sintetizar la energía solar, siendo responsables de la porción verde del agua. Ahora, un estudio ha elaborado un modelo sobre cómo será el color de los océanos a lo largo del siglo según le vaya al fitoplancton. Con el calentamiento, los mares seguirán siendo azulados o verdosos, pero con nuevas tonalidades. Y el cambio de color indica toda una cadena de cambios en la vida marina.
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El mar es azul porque refleja la luz azul. Cuando los rayos solares inciden sobre las moléculas de agua la mayor parte del espectro de la luz (el arcoíris en el que se descompone) es absorbida. Solo la banda del azul (en torno a los 443 nanómetros de la longitud de onda) rebota y, como sucede con el cielo, el mar se ve azul. Pero no es un color puro, en realidad todo son tonos de azulados a verdosos, con el turquesa entre medias. Y es así porque en el mar no solo hay agua, también hay plantas, microorganismos y otros tipos de materia orgánica que le dan su paleta de colores.
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El fitoplancton era, según se consideraba hasta no hace mucho, un conglomerado de algas microscópicas que, como el resto de vegetales, cuentan con un pigmento verde, la clorofila, para realizar la fotosíntesis. Y esto hace que la luz que más refleje sea el verde, de ahí las tonalidades verdosas de muchas partes de los mares. Aunque ahora los biólogos han complicado las cosas y en ese conglomerado también habría cianobacterias y protistas, todos estos microorganismos viven de la energía que obtienen de la luz y solar y, para sintetizarla, también usan la clorofila, reforzando los tonos verdes. Desde hace unas décadas, la observación desde satélites ha servido para inferir la presencia de clorofila como indicador de la biodiversidad marina.
Los satélites usan el color del mar para inferir la concentración de clorofila y, por tanto, de fitoplancton.
Ahora, un grupo de investigadoras de universidades de EE UU y Europa han elaborado un modelo para estudiar cómo está afectando el cambio climático al fitoplancton y, por tanto, al color del mar. La mayor parte del calentamiento global lo están absorbiendo los océanos. Se estima que, de no hacer nada para reducir las emisiones de CO2, la temperatura media global de la superficie marina suba en 3º para finales de siglo. De ser así, se producirían una serie de impactos en el ciclo de la base de la vida oceánica, el fitoplancton. Bueno, ya se estarían produciendo.
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"El calentamiento de los océanos altera la circulación oceánica y la porción [de aguas] del océano profundo que emerge a la superficie. El fitoplancton necesita la luz (su fuente de energía) y nutrientes. Y la mayor parte de esos nutrientes viene de las profundidades", explica en un correo la investigadora del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y principal autora del estudio, Stephanie Dutkiewicz. "Los cambios inducidos por el calentamiento están provocando que lleguen menos nutrientes a la capa superficial, por lo que lo más probable es que el fitoplancton disminuya en muchas partes del océano", añade esta experta en la biogeoquímica del mar.
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Uno de los procesos biogeoquímicos más afectados por el cambio climático es el de la circulación oceánica: conforme a las diferencias de temperatura, las aguas se mueven tanto verticalmente (en profundidad) como en latitud (hacia y desde los polos). Con el calentamiento, esta circulación se está ralentizando, aumenta la estratificación de la columna de agua y se reduce la mezcla de aguas profundas y superficiales. Todo esto explica que la aportación de nutrientes, en particular los macronutrientes, se esté reduciendo.
Los océanos seguirán siendo azules, aunque habrá variaciones en el tono entre el azul, el turquesa y el verde.
"Las temperaturas también afectan a cómo de rápido crece el fitoplancton. Algunas especies adaptadas al agua caliente lo hacen más rápido que otras adaptadas a las más frías. Así que, con un océano más cálido en las regiones donde haya más nutrientes, unas aguas más calientes pueden aumentar la cantidad de fitoplancton", recuerda Dutkiewicz. Así que habrá cambios regionales en la composición, cantidad y distribución de las comunidades de microorganismos marinos que colorean el agua.
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Según los resultados del estudio, publicado en Nature Communications, buena parte del océano ya está cambiando de color y, para 2100, estiman que hasta algo más del 50% de la superficie marina podría tener otro color. "Los cambios serán muy sutiles, el ojo humano probablemente no los vea, pero sí los sensores ópticos", aclara la investigadora del MIT. "Sí, el mar seguirá siendo azul. Algunas regiones, grandes zonas al norte y al sur del ecuador, los giros subtropicales, serán posiblemente más azules, incluso", añade. Mientras, el verde se hará más presente en las aguas polares y en las aguas costeras tropicales donde el fitoplancton lleve mejor el calor.
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Imagen: Current day Chl-a and its interannual variability. Composite mean Chl-a (mg Chl m−3) for 1998–2015: a model actual; b model satellite-like derived (using an algorithm and the model RRS,); c Ocean Colour Climate Change Initiative project (OC-CCI, v2) satellite derived. Interannual variability defined as the standard deviation of the annual mean composites (1998–2015): d model actual; e model satellite-like derived; f OC-CCI, v2 satellite derived. White areas are regions where model resolution is too coarse to capture the smaller seas, or where there is persistent ice cover. Statistical comparison of derived model and OC-CCI product are provided in Supplementary Figs. 1–3. Model actual Chl-a is the sum of the dynamic Chl-a for each phytoplankton type that is explicitly resolved in the model. It is equivalent to the Chl-a that would be measured in situ. This is distinct to satellite-derived Chl-a which is calculated via an algorithm derived from the reflected light measured by ocean colour satellite instruments
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El modelo que han usado para estudiar la evolución del color se venía utilizando para predecir los cambios en el fitoplancton, las explosiones locales de algas o la acidificación oceánica. Ahora, en los parámetros que han incluido han sumado otros elementos presentes en el agua, además de la clorofila. En particular, detritus y otra materia orgánica disuelta. Reconocen, sin embargo, que para acertar mejor con el color del mar del futuro habrá que incluir otros constituyentes microscópicos del agua marina, como son las bacterias, los minerales o la propia salinidad del mar.
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Jefferson Keith Moore, biólogo marino en la Universidad de California en Irvine, publicó el año pasado un estudio en la revista Science sobre los efectos del cambio climático en el fitoplancton y las consecuencias globales de su reducción. También publicó un resumen del mismo en la web del Foro Económico Mundial, Las plantas del mar, como llama al fitoplancton, necesitan, además de sol, nutrientes como nitrógeno o fósforo. Si la circulación oceánica es frenada por el calentamiento global, estos nutrientes no llegarán a la superficie. Aunque el estudio se remite a un escenario temporal algo lejano (el año 2300), sus resultados muestran que, al haber menos plantas, habrá menos zooplancton (animales microscópicos) de los que puedan alimentarse los peces pequeños, que reducirán sus poblaciones, lo que pondría en aprietos a los depredadores más grandes, como delfines, tiburones o humanos. Y todo empezará con un cambio en el tono del azul del mar.
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Escrito por
Miguel Ángel Criado../..Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no del Foro Económico Mundial.
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domingo, 17 de febrero de 2019

El aviso de los insectos

La desaparición de especies en el mayor grupo de seres vivos del planeta está batiendo records jamás anotados por la ciencia. Los insectos son esenciales para la polinización de las plantas y el desarrollo de los cultivos que nos proveen de alimento.

EFE

Aunque como especie intentemos ir de guay por el planeta, si miramos al resto de las que lo pueblan, ese inmenso mosaico formado por la biodiversidad que habita la Tierra, lo cierto es que, a escala de biomasa planetaria, somos absolutamente insignificantes.
Los homínidos formamos una diminuta familia perteneciente al orden de los primates. Chimpancés, gorilas, orangutanes, bonobos y humanos: ahí estamos todos; cinco macarras que por el hecho de caminar erguidos y tener más o menos destreza con el uso de la inteligencia nos creemos alguien. Pero aquí los que verdaderamente mandan son los insectos.
Algunos estudios señalan que más de la mitad de los animales que pueblan la Tierra pertenecen a esta clase de invertebrados. Otros elevan esa proporción a casi tres cuartas partes. Su biomasa pesa veinte veces más que la de la humanidad.
Y es que, con alrededor de un millón de especies descritas, de lo que no cabe duda es que los insectos son el grupo más variado, numeroso y ubicuo del planeta. Sin embargo los seres humanos prestamos poca atención a esta clase de animales, cuando deberíamos hacerlo.
Los científicos llaman "bioindicadores" a los cambios en los ecosistemas asociados a la pérdida de calidad ambiental y el avance del cambio climático. En ese sentido algunos seres vivos, con su expansión o su declive, actúan como semáforos vivientes de lo que está ocurriendo, avisándonos de la que se nos puede venir encima.
Y el último aviso de los insectos es muy inquietante.
La revista científica Biological Conservation acaba de dar a conocer los resultados de un estudio sobre el declive mundial de los insectos coordinado por el investigador español Francisco Sánchez-Bayo, del Instituto de Agricultura de la Universidad de Sidney, Australia. 
"La biodiversidad de los insectos está amenazada en todo el mundo". Así de contundente es la frase con la que arranca este riguroso trabajo de investigación que ha dado la vuelta al mundo gracias a un excelente artículo divulgativo publicado la semana pasada en The Guardian.
Con un ritmo de descenso de las poblaciones de insectos del 2,5% anual, la desaparición de especies en el mayor grupo de seres vivos del planeta está batiendo records jamás anotados por la ciencia. Si seguimos así en los próximos diez años podría desaparecer una cuarta parte de especies y a la siguiente década nos podríamos quedar con la mitad. Para final de siglo perderíamos a nuestros mejores aliados en la naturaleza y los mayores facilitadores de la biodiversidad terrestre.
Los insectos son esenciales para la polinización de las plantas y el desarrollo de los cultivos que nos proveen de alimento. Sin ellos el superdotado Homo sapiens no es nadie. Pero es que además son un eslabón indispensable para el mantenimiento del resto de la cadena trófica, donde sirven como alimento base para la mayoría de los vertebrados y desarrollan un trabajo insustituible como organismos descomponedores de la materia orgánica: son el mayor restaurante del planeta y los grandes recicladores de la naturaleza.
La contaminación atmosférica, las malas prácticas y el abuso en el uso de agroquímicos en la agricultura intensiva, la deforestación, el cambio de uso de los suelos y el avance del calentamiento global son las principales causas que están detrás de esta grave amenaza.
Si los dejamos caer, si no ponemos en marcha los mecanismos necesarios para revertir su retroceso, el aviso de los insectos se puede convertir en un auténtico ultimátum para todos.

Dos adolescentes revolucionan la lucha contra el cambio climático en Bélgica

Dos adolescentes revolucionan la lucha contra el cambio climático en Bélgica

Las estudiantes flamencas Anuna De Wever, de 17 años, y Kyra Gantois, de 19, reúnen cada jueves desde principios de año a miles de jóvenes para protestar pacíficamente contra el cambio climático, tomando el testigo en Bruselas de la adolescente sueca Greta Thunberg, a quien tienen como referente.
Cuando Thunberg, de 16 años, decidió sentarse cada viernes desde el inicio del curso escolar a las puertas del Parlamento de Estocolmo en huelga por el cambio climático, nunca imaginó que su voz llegaría a escucharse en el Foro de Davos (Suiza), a donde acudió como invitada el pasado 25 de enero.
"Los adultos siguen diciendo: 'Demos esperanza a los jóvenes, se lo debemos'. Pero yo no quiero vuestra esperanza, no quiero que estéis esperanzados. Quiero que entréis en pánico, que sintáis el miedo que yo siento cada día. Y después quiero que actuéis, como si estuvierais en crisis. Quiero que actuéis como si la casa estuviera en llamas, porque lo está", declaró en su intervención en Davos.
Tampoco De Wever y Gantois, residentes Amberes (en el norte de Bélgica), imaginaron que llegarían a movilizar hasta a 35.000 personas en una sola mañana cuando publicaron a finales de diciembre un vídeo en la red social Facebook en el que llamaban a otros jóvenes a salir a la calle para exigir a los políticos que tomen medidas contra el cambio climático.
La primera de las manifestaciones se celebró el pasado 10 de enero en Bruselas y logró congregar a unas 3.000 personas, cifra que se ha ido multiplicando en las sucesivas convocatorias hasta alcanzar los 12.500, los 35.000 y los 27.500, si bien el pasado jueves retrocedió hasta las 11.000, según los datos ofrecidos por la Policía belga.
En una entrevista con Efe, Anuna De Wever explicó que estas acciones pretenden mostrar a todos políticos del país que la suya es una "generación climática" y que es su futuro lo que está en juego.
De Wever urgió a los políticos, y en especial al Gobierno belga que resulte de las elecciones generales del próximo mayo, a escuchar a los expertos y a poner en marcha "políticas que funcionen" y que protejan el planeta.
También defendió la importancia de llevar estas acciones al plano internacional y rechazó cualquier intento de politizar las protestas: "No tenemos un color político, queremos desvincularnos de cualquier partido, es importante mostrar al mundo entero que todos estamos unidos en la lucha contra el cambio climático", aclaró.
El ambiente pacífico y festivo que se respira en estas protestas contrasta con la multitud de pancartas que arrojan mensajes tan desalentadores como "¿Para qué me sirve estudiar la conjugación de los verbos en futuro si no voy a tener?", con el fin de crear conciencia sobre el alcance del problema.
Por su parte, Kyra Gantois explicó a Efe que tanto ella como su compañera están en contacto con jóvenes activistas de otras ciudades del mundo, entre ellos, Greta Thunberg, que participará el próximo jueves en la marcha de Bruselas.
Gantois relató que todavía se emociona cuando conoce la cifra de asistentes a las convocatorias, aunque admitió que es "agotador" atender a todas las personas que se dirigen a ellas, incluida la prensa, si bien considera que los medios de comunicación son esenciales para que el mensaje llegue a muchas más personas.
Además, destacó la diversidad de este movimiento, bautizado como "Youth for climate" en las redes sociales (donde ya cuentan con más de 17.000 seguidores), y se mostró convencida de que con estas acciones sí que se pueden "cambiar las cosas".
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Noticia servida automáticamente por la Agencia Efe