sábado, 15 de junio de 2019

Consecuencias del uso de plástico en nuestra vida cotidiana

El uso de plástico se ha convertido en algo normal en nuestros días. Sin embargo, están a la vista las consecuencias que generan en el ambiente y en la supervivencia de especies. Podemos sumar el impacto visual en todo tipo de lugares concurridos para ocio. Junto con las decisiones de los gobiernos, la solución está en nuestras manos: reducir el consumoes clave, además de reutilizar y reciclar. Lograrlo es más fácil de lo que creemos.


Un poco de historia sobre el plástico

Antes del plástico sintético, fabricado por el hombre, las resinas naturales como el betún, la goma, la laca o el ámbar eran utilizadas para diversos fines. Luego de aproximadamente 100 años de investigaciones y pruebas, en la década de los ’50 aparecen diversos materiales plásticos y es el boom de este material. Desde confeccionar vestimenta con nylon, fibra artificial, hasta envasar o hacer juguetes, el uso del plástico se ha expandido por todo el mundo, tanto en grandes ciudades como lugares remotos. Tal es así que algunos consideran que esta es la edad del plástico (como analogía a otras etapas históricas del hombre).

Consecuencias

Los productos hechos con plástico se han desarrollado velozmente y en grandes magnitudes. Sumado a que los precios pueden ser inferiores a otros naturales y el perfeccionamiento de la tecnología, el uso de plástico se ha incrementado y con ello su impacto.

El medio marino es el más afectado y su degradación es más perjudicial que en tierra. Además, recibe el mayor porcentaje de los deshechos plásticos. Según informes, reciben más de 200 kilos de plástico por segundo.

Entre 2010 y 2013 científicos que estudiaban el cambio climático en los océanos detectaron 5 islas formadas por este material (2 en el Pacífico, 2 en el Atlántico y 1 en el Índico).

En consecuencia, ecosistema y especies están amenazadas. Es conocido el caso de tortugas y aves marinas que han muerto por la ingesta de plástico que les ocasiona enredos, asfixia, estrangulación o desnutrición.


Cómo reducir el uso de plástico

El Día Mundial de los Océanos, por ejemplo, nos recuerda la importancia de los océanos para nuestra vida y de aquello que los afecta, como este material. Sin embargo, no alcanza con una vez al año. Debemos interiorizar el hecho de que somos parte de la naturaleza y que necesitamos de un ambiente sano para vivir

Reducir el uso de plástico está acompañado de una vida menos consumista, en la que
nos damos cuenta qué es realmente lo necesario y qué podemos evitar. Asimismo, muchas de las medidas que adoptemos nos harán ahorrar dinero.


En primer lugar, los gobiernos deben establecer medidas para que bolsas plásticas dejen de utilizarse, asegurar la correcta gestión del reciclaje y fomentar la Economía circular.

Nuestro aporte personal es fundamental:
  • Aunque en muchos lugares la prohibición de bolsas de plástico esté vigente, no siempre se cumple. Depende de nosotros no aceptarlas y llevar, en cambio, nuestras propias bolsas de tela, resistentes y fáciles de conseguir. Otra opción son cestas o carritos.
  • Usar botellas retornables para comprar bebidas
  • Evitar la compra de productos muy envasados
  • Las pajitas o pitillos plásticos son totalmente prescindibles
  • Sustituir tuppers de plástico por aquellos de vidrio
  • No comprar productos desechables, por ejemplo, utensilios de cocina
Por último, reutilizar aquello de plástico que ya tengamos y en caso de desecharlo, que sea en los cointeiners adecuados para reciclar.

sábado, 8 de junio de 2019

Siberia puede ser habitable a finales de este siglo por la crisis climática

Según un estudio publicado en 'Environmental Research Letters', la temperatura en invierno podría subir hasta 9,1 grados y en verano alcanzar 5,7 más.

Siberia desde un avión. PATRICK MÜLLER/FLICKR

Siberia es un lugar tan congelado que allí se encuentran los dos lugares donde se ha registrado una temperatura más fría del hemisferio norte del planeta: Oimoyakon y Verkhoyansk, apodados el ‘Polo Norte del frío’. Sin embargo, toda esta inhóspita región rusa puede ser habitable a finales de este siglo por la crisis climática. En invierno, la temperatura podría subir hasta 9,1 grados y en verano, ponerse en 5,7 más.
Es el análisis que han publicado este viernes en Environmental Research Letters un equipo de investigadores del Krasnoyarsk Federal Research Center de Rusia y el Instituto Nacional Aeroespacial de Estados Unidos, a partir de los escenarios de referencia de aumento de las temperaturas del planeta del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático.
Se trata de un área de 13 millones de kilómetros cuadrados, desde el este de los Urales hasta el Pacífico, que supone el 77% de la superficie terrestre de Rusia. Sin embargo, y debido a las imposibles condiciones de vida, aquí solo vive el 27% de la población total del país, concentrada a lo largo de la estepa del sur, con un clima confortable y un suelo fértil. Hoy resulta impensable una migración masiva hacia un lugar así.
Pero los científicos querían saber más partiendo de la contundente conclusión del IPPC: los movimientos migratorios serán la principal tarea por resolver para los humanos en este siglo por el impacto del calentamiento global.
Así que tuvieron en cuenta aspectos vitales por los que históricamente las personas se han movido de unos sitios a otros: el calor y el agua que sostienen la vegetación, la capacidad de cultivar alimentos y, en este caso, añadieron la severidad del frío y la ausencia o presencia de permafrost, la capa de suelo que permanece siempre congelada. Por terminar de situarnos, ni siquiera las dos mejores zonas de esta región cumplen hoy todas estas condiciones para albergar una vida humana confortable.
Después, el equipo de investigación acotó un tiempo, entre 2070 y 2099, y aplicó una referencia siguiendo dos escenarios en los que hay consenso del IPCC: un impacto del cambio climático medio y extremo. “Encontramos un aumento de la temperatura de 3,4 grados (medio) hasta 9,1 (extremo) en invierno; y de 1,9 (medio) a 5,7 (extremo) en verano, así como un incremento de las precipitaciones de 60 mm (medio) a 140 mm (extremo)”, ha explicado la coordinadora del estudio, Elena Parfenova del Krasnoyarsk Federal Research Center. También analizaron el permafrost y la conclusión es que esta capa congelada disminuirá del actual 65% a un 40% en el año 2080.
La investigadora Parfenova saca esta conclusión: “Siberia es hoy extremadamente fría, pero en un futuro con un clima más cálido, la distribución y producción de cultivos serán más favorables para que la gente pueda establecerse”.

Esta sección en eldiario.es está realizada por Ballena Blanca. Puedes ver más sobre este proyecto periodístico aquí.  

lunes, 3 de junio de 2019

Teosinte: una mala hierba incontrolable con herbicidas infesta los maizales aragoneses

Un estudio del Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria señala al trasiego de las cosechadoras y al pastoreo como los principales factores de expansión de esta herbácea. Cada planta puede llegar a producir un millar de semillas capaces de sobrevivir dos años y de germinar desde más de 25 centímetros de profundidad. La especie invasora puede llegar a provocar pérdidas de hasta 900 euros por hectárea que convierten en inviable el cultivo del maíz.

El teosinte, una mala hierba de origen mexicano, sigue infestando cientos de hectáreas de maizales en Aragón. GA

El teosinte, un pariente ancestral del maíz que lleva años infestando como mala hierba cientos, si no miles, de las más de 82.000 hectáreas de ese cultivo en Aragón y provocando pérdidas de producción que pueden llegar a hacer no rentable la explotación de las parcelas (puede alcanzar los 900 euros por hectárea), tiene en las propias prácticas agrícolas uno de sus principales factores de expansión.
Un estudio recientemente finalizado por el CITA (Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria) después de tres años de trabajos en Aragón y en Cataluña señala a las cosechadoras y al pastoreo como dos de los principales medios de dispersión de las semillas del teosinte, las cuales, una vez en el suelo, pueden permanecer hasta dos años sin llegar a brotar y hacerlo desde profundidades superiores a los 25 centímetros.
"Una pequeña parte de las semillas se queda en las cosechadoras y se dispersa" en el trasiego entre los campos infestados y otros a los que no había llegado, señala Gabriel Pardo, investigador del CITA. El otro factor principal de expansión se encuentra en el ganado ovino, cuyos ejemplares trasladan esas semillas de una explotación a otra durante los entre cuatro y seis días que pueden tardar en defecarlas. Hasta un 3% de los granos que ingieren las ovejas y corderos son excretados en condiciones de germinar.

Estabular el ganado casi una semana

En este sentido, los técnicos del CITA se inclinan por dos medidas. Por una parte, sustituir el cultivo del maíz en las parcelas con presencia de teosinte por el de alfalfa, en el que las labores de siega acaban con la hierba invasora antes de que esté en condiciones de producir semillas. En el caso del ganado, "debería estar estabulado al menos seis días" si ha pastado en una zona infestada, anota Pardo.
Por otra parte, la planta, que también crece en los campos de sorgo y cada uno de cuyos ejemplares puede producir entre 200 y mil semillas, es a menudo difícil de detectar por su parecido al maíz, lo que dificulta su erradicación. Hace dos años, un estudio del Gobierno de Aragón certificó su presencia en el 8% de las explotaciones analizadas.
No obstante, medidas como la prohibición de siembra de maíz en parcelas con elevada infestación que impulsó el Centro de Sanidad y Certificación Vegetal (CSCV) de Aragón o el veto al pastoreo en esas mismas explotaciones, la superficie afectada se ha reducido notablemente en relación con los datos de 2014, aunque siguen apareciendo nuevas zonas de infestación.
"No se puede controlar con métodos químicos"
Los expertos del CITA llaman la atención sobre otro hándicap para frenar la expansión del teosinte. "No se puede controlar con métodos químicos", explica Pardo, ya que, por sus similitudes genéticas con el maíz, le resultan dañinos e inocuos, según el caso, los mismos herbicidas. Ocurre lo mismo con las labores que le resultan beneficiosas, como el riego o el abonado. Sin embargo, "fuera del maíz es una planta indefensa", anota.
En el proyecto, que ha contado con el apoyo financiero del INIA (Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria), han participado también, además de los del CITA, expertos de las universidades de Zaragoza y de Lleida y del CSCV.
"El trabajo en equipo ha dado una visión más amplia de lo que suele alcanzarse en el este tipo de proyectos", apunta Alicia Cirujeda, investigadora del centro aragonés especializada, como Pardo, en sanidad vegetal.

jueves, 16 de mayo de 2019

Nuestra vida cotidiana es una fábrica incesante de desechos de plástico que acaban como basura en el mar

La UE crea una ley para reducir los residuos generados por el uso efímero de paquetes, cubiertos, pajitas, botellas, tapas, platos, vasos o colillas. España demanda unos cuatro millones de toneladas al año, pero, solo al Mediterráneo vierte 126 toneladas diarias, según la ONU. Pasta de dientes, cremas, fertilizantes, pinturas, complementos alimenticios suman microplásticos añadidos que, también, terminan en los ecosistemas.

Dos patos buscan comida entre la basura en la desembocadura del Segura / GP. Pablo Blázquez

España demanda cada año unos cuatro millones de toneladas de plástico, según la patronal europea Plastic Europe. 126 toneladas diarias de residuos de este material llegan solo al Mediterráneo desde España, según recogió la evaluación de basura marina de Naciones Unidas. La mayoría de la basura plástica recogida en las playas está compuesta de objetos efímeros, según la Comisión Europea. De usar y tirar. Material de un solo uso (o muy escasos) que transita de los comercios al medio y de ahí al mar en un viaje que puede unir España con el mar Egeo. Tiempo tienen ya que la vida de los residuos en los océanos se mide en cientos de años.
Este martes, el Parlamento Europeo ha aprobado una directiva para restringir el consumo de estos objetos. La vida cotidiana se ha convertido en una fábrica constante de esta basura que se acumula en el mar. 
Los efímeros productos proscritos
La prohibición directa de la directiva se aplica a objetos que se utilizan de manera muy efímera. Un solo uno y a la basura.  bastoncillos de algodón, cubertería, platos, pajitas, agitadores de bebida, palitos para globos. No son objetos de uso marginal. Los bastoncillos, por ejemplo, han supuesto casi el 14% de la basura plástica hallada en las playas europeas, según el estudio que realizó el Centro Conjunto de Investigación (JRC) que provee de soporte basado en evidencias a la Comisión Europea. La cubertería en general es algo más de un 4%. Las pajitas y los removedores son porcentualmente más escasos, pero su utilización efímera es mucho más alta.   
Tapas con una vida muy corta 
Un café adquirido en una tienda a pie de calle. Para llevar. Automáticamente, el vaso sale del establecimiento con una tapa encajada a la boca del recipiente. La normativa aprobada definitivamente en el Europarlamento este martes, indica que estos objetos "solo podrán ser puestos en el mercado si permanecen sujetos al contenedor [el vaso] durante la fase de uso". No pueden quitarse. En sus diferentes modalidades superan el 20% de lo que se deposita en las playas.
Las botellas de bebidas en plásticos seguirán circulando libremente eso sí. La normativa pide que tengan un porcentaje del 25% de plástico reciclado en 205 y el 30% en 2030. La ley insta a que se recupere el 90% de todos estos objetos. 
La fast food  que llega al océano
Otra categoría aparte es la de la de los recipientes en lo que se coloca la comida rápida. Esos paquetes, con o sin tapa, en los que se sirven alimentos "para consumo inmediato en el propio recipiente" allí mismo en ese comercio o "para llevar, sin ninguna otra preparación posterior". Hamburguesas, pollos, bocadillos, costillas... Han obtenido cierta amnistía ya que, junto a los vasos de plástico, la Unión Europea establece que los estados creen un sistema  "cuantitativo y medible" para una "ambiciosa y sostenida reducción" en 2026 (comparado con 2022).  Más del 14% de los residuos que halló el Centro Conjunto en su investigación caen en esta categoría. Del fast food al mar.
Las colillas se acumulan en las playas
Los médicos y políticos gestores de salud pública alertaron en octubre pasado del "estancamiento" en las medidas contra el tabaquismo. Pusieron encima de la mesa la posibilidad de impedir fumar en, por ejemplo, las playas. Una medida de salud barajada por la subdirectora general de Promoción de la Salud y Vigilancia en Salud Pública del Ministerio de Sanidad, Araceli Arnáez Arce. ¿Exageración?
Desde un punto de vista ambiental, las playas se han convertido en una suerte de cenicero: la basura más habitual en las costas está compuesta de colillas de cigarrillos. Una quinta parte de todo lo recogido. Los productores van a tener que pagar la recolección pública de filtros (y los ceniceros públicos). Este esquema de pago para productores se extiende a los paquetes de comida rápida o las botellas de bebidas, entre otros. 
Toallitas, botellas o tampones: consumir menos aunque estén permitidos
Muchos otros productos desechables absolutamente generalizados tienen fibras plásticas. Las famosas toallitas húmedas, los tampones o las compresas, los envoltorios de comida, las botellas e incluso las bolsas de plástico ligeras. La ley europea pide que se informe a los consumidores sobre un consumo responsable para conseguir que se reduzca su utilización.
El análisis del JRC se centró en las playas. Sin embargo, mucha de la basura plástica se acumula en las desembocaduras de los ríos y, finalmente, viaja con las corrientes marinas por los océanos. La degradación de los objetos los convierte en microplásticos (mucho menos clasificables en categorías como las de la directiva europea adoptada) que pasan fácilmente a la cadena alimentaria de la fauna marina. 
No queda ahí la cosa. Multitud de acciones diarias redundan en la emisión de plásticos a los ecosistemas, a veces, de tamaño microscópico: lavarse los dientes, echarse una crema, pintar una valla o fertilizar el jardín. El pasado 30 de enero, la Agencia Europea de Productos Químicos pidió "reducir al máximo" los microplásticos contenidos en cosméticos y detergentes. Hasta un 95% en 20 años por su daño ambiental: 400.000 millones de toneladas. "Cualquier emisión es un riesgo", explicó. ¿Dónde están? Casi en cualquier producto cotidiano: cosméticos, detergentes, fertilizantes, productos médicos, pinturas o suplementos alimenticios. Los añadidos suman 36.000 toneladas al año. Si se suman los que llevan composiciones sin ponerlos ex profeso el total es de 176.000 toneladas y son prácticamente imposibles de eliminar.