martes, 25 de noviembre de 2008

Comienza la cuente atrás para la firma en Oslo del Tratado Internacional para la prohibición de las bombas de racimo

2 noviembre 2008

DESARME

Comenzamos la cuenta atrás hacia Oslo. Este contador mide el tiempo que falta para la Conferencia Internacional de Oslo, el 3 de diciembre, donde esperamos que más de 100 Gobiernos firmen un Tatado de prohibición de las bombas de racimo.

Este es un paso histórico que va a evitar muchas muertes y sufrimientos en el futuro. Las bombas de racimo matan en un 98% a víctimas civiles. Otras muchas quedan heridas y mutiladas. Así ha pasado en todos los grandes conflictos, desde los años sesenta hasta Afganistán, Irak o Líbano. Esto no debe volver a ocurrir y el Tratado debería evitarlo.

El Gobierno español ha decretado una moratoria unilateral y en España ya no pueden fabricarse bombas de racimo. También ha expresado su voluntad de convertirse en un país lçider a la hora de quedar libre de este tipo de armamento.

Todo esto na hubiera sido pasible sin la iniciativa y el impulso de la sociedad civil. Las organizaciones españolas que formamos parte de la Coalición Internacional contra las bombas de racimo (CMC) queremos agradeceros vuestro apoyo en todo este proceso. Os mantendremos informados sobre lo que ocurra en Oslo.

España -Domingo, 2 de noviembre de 2008. Cuando falta tan sólo un mes para que más de medio centenar de países estampen su firma en el Tratado Internacional para la prohibición de las bombas de racimo, la Fundación per la Pau, Greenpeace, Justicia y Paz y el Moviment per la Pau, han iniciado la cuenta atrás que finalizará el proximo 3 de diciembre.

Ese día empezará en Oslo la cubre en la que se firmará el texto con los acuerdos en la Coferencia de Dublín del pasado mes de mayo. Esta cuenta atás quedará simbólicamente representada en un contador automático que estará activo en las respectivas páginas web de las organizaciones.

El pasado mes de mayo 107 gobiernos de todo el mundo el mudo adoptaron por concenso un acuerdo que prohíbe, a partir de la entrada en vigor del Tratado, la fabricación, uso, poseción, venta y transferencias de las bombas de racimo que causan un daño inaceptable a la población civil. Una vez firmado en Oslo, el Tratado necesitará la posterior ratificación de un mínimo de 30 estados para su entrada en vigor.

Las organizaciones celebran que el gobierno español, a pesar de ciertas cacilaciones en la Conferencia de Dublin, haya dado un paso firme y convencido que le llevó, el pasado mes de julio, a aprobar una moratoria unilateral sobre uso, producción, almacanamiento, compra y trans ferencias de este tipo de explosivos. El acuerdo, que fue presentado en el Parlamento por la Ministra Chacón, contempla unos plazos y compromisos que, de respetarse, situaría al gobierno español entre los países líderes en cumplir y implementar este proceso, incluso antes de haberlo firmado y ratificado formalmente.  

En sintonía con estos compromisos, las organizaciones esperan que sea el propio Presidente del gobierno, José Luís Rodriguz Zapatero, el que acuda a la capital noruega el próximo 3 de diciembre y que corrobore con su firma el compromiso del gobierno español en este proceso de creación de un nuevo régimen internacional en materia de desarme.

La Coalición Internacional contra las bombas de racimo (CMC en sus siglas en inglés) está desplegando una intensa actividad estos últimos meses. Así, hasta la cumbre de Oslo, se están relizando diversas Conferencias regionales con la intención de conseguir que el máximo número de países estén presentes en la capital noruega. Este es el objetivo de las Conferencias regionales de Sofía, Bulgaria, Uganda y Laos y de otras que se harán, como la prevista en Ecuador o el Líbano.

Las bombas en racimo son grandes contenedores que, al ser lanzados, dispersan decenas o centenares de submuniciones. Que a primera vista pueden parecer simples latas de refrescos, son en realidad cargas explosibas que quedan esparcidas por amplias zonas, en muchos casos habitadas por población civil. De hecho, el 98% de las victimas producen estos artefactos son civiles. Por consiguiente estamos delante de un Tatado que, sin lugar a dudas, marcará un avance en la defensa y vigencia del derecho internacional humanitario.

Jaume Satorra
Greenpeace/España




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