martes, 25 de noviembre de 2008

LA CIUDADANÍA DICE NO A HIDROAYSÉN

19 noviembre 2008





Manifestación de la ciudadanía contra el proyecto Hidroaysén



Chile - El 25 de Nobiembre se acaba el período formal de participación ciudadana del proceso de Estudio de Impacto Ambiental del destructivo proyecto Hidroaysén, que pretende represar los ríos Baker y Pascua, en plena Patagonia chilena. Ya los servicios públicos han emitido 3150 observaciones con serios cuestionamientos al proyecto y la empresa ha solicitado 9 meses de plazo para responder. El gobierno, a través de la COREMA de la XI Región ha aceptado y algunos analistas pronostican que el conflicto se extenderá por más tiempo que el propuesto por la empresa.

Los ciudadanos ambiental y socialmente concientes, en particular los estudiantes universitarios, manifestaron ayer su rechazo al proyecto en una actividad frente a las oficinas de Endesa en Santiago, convocada por el Colectivo EcoUchile, Comite Nacional pro Defensa de la Fauna y Flora -CODEFF, Red Ambiental Universidad de Chile (RAUCH) y el Consejo de Defensa de la Patagonía, entidad de la cual forma parte Greenpeace Chile.

Rodrigo Herrera, Director Ejecutivo de Greenpeace Chile señala: "Vimos un centenar de personas manifestando en contra de la eventual masacre ecológica y en favor de un modelo energético sustentable, basado principalmente en las energías renovables no convencionales y la eficiencia energética, y orientado a satisfacer las reales necesidades de la sociedad y no los intereses de los grandes grupos económicos y multinacionales".

Hidroaysén controla el 98% de los derechos de agua del río Baker en la región de Aysén, obtenidos gratuitamente en la década de los 80. El proyecto Hidroaysén pretende inundar 5.910 hectáreas de la Patagonia chilena, afectando la biodiversidad, los intereses turísticos -que tendrían una pérdida anual de más de 4 mil empleos-, la agricultura y ganadería de la zona y la Estrategia de Desarrollo Regional de Aysén. Para transportar esta energía es necesaria la instalación de 6.000 torres de alta tensión en una línea de 2300 kilómetros, utilizando una franja de terreno de 70 metros, afectando ocho regiones, 200 comunas, miles de predios y 12 áreas silvestres, creando así la tala rasa más larga del mundo.

Jaume Satorra
Greenpeace/Chile

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