La medida ayudaría a comprar vehículos que emiten casi el doble de las emisiones permitidas por Europa
La organización ecologista recuerda a la Generalitat que las ayudas a la venta de coches no son eficaces desde el punto de vista económico, son la mitad de eficaces a la hora de crear puestos de trabajo que las inversiones en transporte público y mantienen la dependencia del coche y sus emisiones.
“Este estímulo financiero va en el sentido contrario de los más de cuatro mil millones de euros que ya estamos pagando los ciudadanos para la reconversión del sector automovilístico hacia la sostenibilidad” ha declarado Sara Pizzinato, responsable de la campaña Transporte de Greenpeace. “Es inadmisible que el dinero público vaya a subvencionar ese cambio climático que ya está perjudicando a otros sectores económicos y su empleo en Cataluña, como el vitivinícola o el turístico”.
Además, la propuesta de la Generalitat tiene muy poco sentido porque fomentará la compra de modelos de vehículos con consumo muy superior a la media de la actual flota española (la actual media de las emisiones de la nueva flota en España es de 152 g CO2/km, sólo un 13% mejor que la anterior década). Esto anularía los tímidos esfuerzos para aumentar la eficiencia de los modelos de nueva adquisición y empeoraría la ya excesiva dependencia del petróleo en la que se encuentra España.
Greenpeace recuerda que, según la nueva directiva europea, las emisiones medias de los nuevos coches deberán ser inferiores a 130 g CO2/km para 2015. La Generalitat, por lo tanto, estaría subvencionando con dinero público, una vez más, al sector automovilístico para que obtenga beneficios de la venta de sus modelos más contaminantes antes de que la directiva les obligue a deshacerse de ellos.
Según la organización ecologista, es un grave error mantener la dependencia del transporte del coche particular, responsable ya del 12% de las emisiones de gases de efecto invernadero españolas justo cuando los últimos datos relativos a las emisiones de gases de efecto invernadero españolas demuestran que las emisiones de CO2 del transporte empiezan a bajar debido a un menor uso del coche. Debería ser una prioridad para Cataluña plantear una opción más sostenible: ayudar a todos aquellos ciudadanos que quieren deshacerse de su coche para pasar a medios menos contaminantes.
Hace unos días Greenpeace lanzó una ciberacción dirigida al Ministro Sebastián y a los Presidentes de las CCAA para pedirles que estudien mejores sistemas de fiscalidad verde para reducir las emisiones de la flota española de turismos y que toda medida de apoyo económico se aplique a los vehículos que no se superan el límite de 110 gCO2/km. La ciberacción se puede encontrar en
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