
Los daños derivados de la sobrepesca no terminan en las especies objetivo de la actividad pesquera, ni en aquellas que son capturadas de forma accidental como mamíferos marinos o aves. La sobrepesca está afectando cada vez más a los ecosistemas marinos de los que estas especies forman parte. Los científicos están alertando sobre el hecho de que esto tendrá como resultado cambios profundos en nuestros océanos, quizás provocando cambios irreversibles.
La pesca moderna está dominada por buques pesqueros industrializados que están muy por encima de la capacidad de los océanos para restituir la cantidad de pescado capturada.Buques gigantescos que usan la última tecnología disponible para la localización del pescado son capaces de encontrar los bancos de peces de forma rápida y eficaz.Estos barcos disponen además de plantas de procesado y empaquetado a bordo, sistemas de refrigeración, plantas de procesado de harina de pescado, y potentes motores capaces de arrastrar enormes artes de pesca. Simplemente: el pescado no tiene escapatoria.
Allá donde miremos, las regulaciones pesqueras son completamente inadecuadas para atajar el problema de las poblaciones de peces en declive y prestan muy poca atención al impacto de la actividad pesquera sobre los ecosistemas marinos. Muy a menudo, la industria pesquera obtiene acceso a las poblaciones de peces antes de que su impacto sea ni siquiera evaluado.
Greenpeace hace campaña para proteger los océanos de los impactos destructivos de la sobrepesca. Demandamos a los gobiernos que, al menos, reduzcan el número y la potencia de las flotas pesqueras a la mitad en el 2005, a través de:
- la eliminación de las banderas de conveniencia o buques pesqueros "piratas".
- la eliminación de las subvenciones estatales a las flotas y buques industriales.
- la imposición de una moratoria global sobre la construcción de nuevos buques industriales.
- la ratificación y puesta en práctica del Acuerdo de Naciones Unidas sobre Especies Transzonales y Altamente Migratorias.
- la adopción y aplicación de los Principios para una Pesca Ecológica y Responsable de Greenpeace, incluyendo una aplicación estricta del Principio de Precaución a la gestión pesquera.
A bordo del MY Esperanza, Greenpeace irá identificando lugares que deben ser protegidos como parte de una red global de reservas marinas. Greenpeace demanda que el 40% de los océanos del mundo sean designados como reservas marinas.
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