martes, 22 de diciembre de 2009

La explicación social de la contundencia policial en la Cumbre del Cambio Climático en Copenhague


22/12/2009 - 20:12 - Unión Europea



La explicación hay que buscarla en dos hechos. La última experiencia de Christiania, en mayo del 2007, pero sobre todo en la falta de cultura de manifestación que se tiene, en general, en Escandinavia. Nos lo explica el politólogo y experto en el Norte de Europa, Adrià Alcoverro


El pasado lunes 14 de diciembre muchos titulares de la prensa europea se hacían eco de la contundencia policial (para muchos contundencia es un simple eufemismo para ocultar brutalidad) respecto a las manifestaciones pacíficas organizadas por diferentes organizaciones ecologistas de todo el mundo. La actuación policial ha sido defendida por parte de las instituciones danesas con la aprobación de leyes para poder hacer detenciones preventivas semanas antes del inicio de la Cumbre del Cambio Climático.

Para muchos juristas, el uso de la detención preventiva se encuentra siempre en el umbral de la legalidad y de respeto de los derechos más básicos. La justificación en este caso utilizada por las autoridades policiales y políticas danesas, y como en todos estos casos, es siempre la misma: evitar un mal mayor. El discurso empleado por el gobierno danés ha sorprendido a mucha gente que no se esperaba que en Escandinavia fuera posible utilizar un discurso más propio de la administración Bush o del gobierno de Aznar. La explicación hay que buscarla en dos hechos. La última experiencia de Christiania, en mayo del 2007, pero sobre todo en la falta de cultura de manifestación que se tiene, en general, en Escandinavia.

La batalla de la "Ciudad Libre de Christiania" puso Copenhagen en el centro de las miradas internacionales. Los intentos de la policía para entrar dentro del barrio de Christiania para derribar una serie de edificios recibieron la respuesta de parte de los habitantes de Christiania. Durante unos días la policía intentó, sin éxito, entrar dentro del barrio, y extensas zonas de Copenhagen se convirtieron en un campo de batalla. Por si fuera poco cientos de jóvenes okupas y antisistema de otros puntos de Europa (sobre todo del Norte de Alemania) cruzaron la frontera danesa para dirigirse hacia la capital y ayudar a sus "hermanos en armas" de Christiania. Resultado: la civilizada ciudad de Copenhagen fue Sarajevo durante unos días.
Por otra parte, el Primer Ministro Rasmussen y la Canciller Angela Merkel pactar el cierre de la frontera Danesa-Alemania, un hecho excepcional teniendo en cuenta el área Shengen y las normas básicas de libre circulación que establece. Todo un conflicto que el gobierno danés no supo cómo encarar. Las autoridades danesas ahora se han curado en salud, y han fortificado la ciudad para evitar disturbios, al estilo de la cumbre del G-8 en Génova en 2001 sin llegar sin embargo a aquellos extremos.

La falta de cultura de manifestación es una evidencia a Fennoscàndia (Escandinavia y Finlandia) especialmente en Suecia, Finlandia y Noruega. Dinamarca es seguramente el estado más acostumbrado a manifestaciones pero siempre muy lejos de los estados de Europa central. Las grandes manifestaciones son en general poco frecuentes, reducidas, y no generan mucha simpatía en la opinión pública acostumbrada al pactismo entre los diferentes agentes sociales y las instituciones gubernamentales. El modelo corporativista del estado del bienestar está basado en unos sindicatos muy fuertes: uno de cada cinco finlandeses está afiliado a uno de los dos grandes sindicatos, y en Suecia el sindicato más potente, el Landsorganisationen i Sverige, tiene 1,8 millones de afiliados en un país de 9'3 millones de habitantes.
Los sindicatos mantienen un diálogo constante con el gobierno el que ha evitado situaciones de tensión entre gobierno y agentes sociales muy corrientes en otras partes de Europa. Por esta razón, las manifestaciones se consideran una situación extrema a la que no se debe llegar. En los últimos años, las más habituales son de estudiantes en contra de los recortes en educación que a menudo son secundadas sólo por unos cuantos centenares de personas.
La rotura de la "paz social" reflejado en una gran manifestación genera inquietud en la mayoría de la población aunque ésta sea pacífica. Hay otras vías para lograr proteger los derechos de los trabajadores, los estudiantes, etcétera. Las reacciones de estos días del gobierno danés en Copenhagen responden a esta visión compartida de buena parte de la población danesa. También son expresión del miedo de los escandinavos al desorden, al caos. Hecho que quizás contradice la visión de Escandinavia, como modelo democrático, que se tiene desde el resto de Europa.

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