domingo, 20 de diciembre de 2009

Tierra firme, un adiós al Esperanza.

Noviembre 25, 2009 | Categoría: Blog Esperanza, Greenpeace, Oceanos

¡Hoy ya les escribo desde tierra!

Después de casi tres meses navegando por el océano Pacífico nuestra expedición llegó a su fin y la mayoría de nosotros ha regresado o está regresando a sus lugares habituales.

Hay sentimientos encontrados, porque tanto tiempo en el mar te llega a cansar mucho y es un verdadero “alivio” bajar del barco, pero también es muy triste porque en esos meses de convivir con tanta gente llegas a hacer buenos amigos y amigas a los que no sabes cuándo volverás a ver. Además, como dicen, la vida en el mar es más sabrosa.

Luego de navegar por miles de kilómetros tratando de evitar y documentar la manera irracional con lo que devastamos los mares, llegamos a las Islas Cook, un pequeño paraíso situado en el Pacífico Sur, entre la Polinesia Francesa y Fiji. Este hermoso país consta de 15 islas que juntas tienen un área de solamente 240 km. cuadrados, pero su Zona Económica Exclusiva tiene casi 2 millones de kilómetros cuadrados. Es decir que tienen una riqueza natural gigante que –como en la mayoría de casos en estos pequeños países isleños- no está beneficiando a sus pobladores sino a las grandes flotas industriales que vienen de países extranjeros.

Algunos datos que nos demuestran esto:

• El negocio global de la pesca mueve alrededor de 300.000 millones de dólares al año, pero estos países –en los que se pesca un alto porcentaje de ese negocio- reciben sólo 400 millones al año entre todos ellos.

En esta región trabajan alrededor de 8.000 barcos pesqueros, de los cuales el 90% son de países ajenos a la zona.

La última etapa de este viaje tuvo como objetivo encontrar y reportar las actividades ilegales de pesca en el mar de las Islas Cook. Como ya no estábamos en aguas internacionales no podíamos “actuar” para detenerlas, pero en este caso el proveer de evidencias al gobierno sobre estos actos puede resultar más beneficioso que evitar que uno o algunos barcos pesquen.

En el mapa se presentan en color naranja las áreas en las que patrullamos durante casi tres meses en esta expedición y que estamos empujando para que se conviertan en reservas marinas, probablemente la última esperanza para el atún en este lado del Pacífico.

Un claro ejemplo de esto fue cuando después de varios días de encontrar barcos de distintas nacionalidades, y reportar sus posiciones y actividades, nos topamos con el Koyu Maru 3, un barco de bandera japonesa pescando ilegalmente en aguas de las Islas Cook (no tiene licencia de ese país). Las fotos –con la posición GPS- que tomamos desde el helicóptero permitieron al gobierno de este país iniciar un reclamo formal al gobierno de Japón. Nos contaron que ellos sospechaban hace tiempo de este barco y muchos otros de bandera japonesa, pero que es la primera vez que han logrado tener las evidencias necesarias que les permitirán exigir sanciones y recibir compensaciones económicas.

Es una confirmación más de lo importante que es el “dar testimonio”, uno de los principios originales de Greenpeace que ha logrado que todo el mundo se entere de tantas atrocidades contra nuestro planeta que habrían seguido escondidas si no hubiera habido alguien que las saque a la luz.

Ahora todos estamos contentos del trabajo realizado y queremos disfrutar de estar en tierra firme, pero estoy seguro de que voy a extrañar mucho al Esperanza y a toda la gente con quién compartí estos meses de mi vida. Espero volver pronto y seguir poniendo mi granito de arena para que el mundo continúe siendo un buen lugar para vivir.

Muchas gracias a todos los que leyeron mis mensajes y siguieron nuestra expedición. Sigan protegiendo al planeta, apoyando a Greenpeace y llevando una vida responsable. Disfruten todos los días del mundo hermoso que tenemos y hagan todo lo que puedan por cuidarlo.

Les mando un abrazo,

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