Una encuesta realizada por WWF Reino Unido, en colaboración con Food Climate Research Network (FCRN) muestra que las emisiones del sector de la alimentación representa el 30% de la huella nacional de CO2.
El factor más influyente parece ser el cambio de destino del suelo utilizado, caracterizado principalmente por el fenómeno de la deforestación, causa de un alto porcentaje de emisión de gases de efecto invernadero: cada año se destruyen más de 12 mil kilómetros cuadrados de bosques, que equivalen a la mitad de la superficie total de Inglaterra, debido a la necesidad de cultivar cada vez áreas más extensas, algunos de las cuales destinadas al pastoreo.
A raíz de los datos recogidos, ambas asociaciones han decidido hacer un llamamiento para que el sistema alimentario se modificque y sea menos destructivo aparte de menos contaminante, deteniendo la deforestación y las emisiones del sector agroalimentario.
En este sentido, el informe “Cuánto podemos reducir: una evaluación de las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes del sistema alimentario del Reino Unido para una reducción de aquí al 2050″, examina una serie de escenarios en los que se supone que no se adopte ninguna medida para cambiar el sistema sugiriendo la posibilidad de utilizar energías limpias en la cadena de producción alimentaria y la racionalización del consumo.
En línea con el respeto de los objetivos dirigidos a mantener el aumento de la temperatura mundial a no más de 2 grados centígrados, las emisiones de la industria alimentaria deberían recortarse en un 70% de aquí al 2050, con el objetivo de cambiar también los patrones de consumo de los ciudadanos.
Mark Discroll, Director del Programa One Planet Food (Un planeta de Alimentos) de WWF del Reino Unido, dijo: “El impacto global de nuestro régimen sobre el cambio climático es realmente impresionante, el informe lo demuestra. Parece que el objetivo de reducir las emisiones en un 70% para el año 2050 sea una meta aparentemente imposible, pero no lo es. Tenemos que dejar de reflexionar sobre estas cuestiones e iniciar el cambio – tanto en términos de tecnologías como de conducta individual y colectiva”, dijo Mark Discroll.
Finalmente, se han calculado las emisiones resultantes del consumo: cada ciudadano emite aproximadamente 1778 Kg de CO2 equivalente cada año, por este motivo WWF ya de hace tiempo ha iniciado campañas de sensibilización, como por ejemplo la Cesta de la Compra, destinadas a la sensibilización de los ciudadanos, además de los productores.
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