A causa de su peligrosidad, las centrales nucleares ahuyentan cualquier iniciativa de desarrollo alternativo en el municipio que lo albergue y en su comarca. Esto es un hecho evidente para cualquiera que analice los parámetros poblacionales y socioeconómicos de los pueblos con centrales nucleares.
Y ahora el ministro Sebastián quiere hacernos creer que el cementerio nuclear centralizado para los residuos radiactivos de alta actividad de las centrales nucleares (el llamado ATC, Almacén Temporal Centralizado) y su centro de experimentación nuclear asociado van a traer desarrollo y prosperidad al municipio que lo albergue.
Los residuos radiactivos de alta actividad son un producto inevitable de las centrales nucleares. Son un producto muy peligroso, debido a su elevado potencial radiotóxico y a su alto nivel de radiactividad, que persiste durante cientos de miles de años.
El ATC traerá la muerte económica y social a la comarca donde se instale, ya que alejará cualquier posibilidad de llevar a cabo un desarrollo sano y sostenible en sus pueblos, y expondrá inevitablemente a las personas y al medio ambiente a graves e innecesarios riesgos.
Carlos Bravo, responsable de la campaña de energía de Greenpeace
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